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El motivo real por el que tu voz te suena tan mal en los audios

Mientras los demás perciben nuestro timbre real, nosotros vivimos con una versión amplificada por la resonancia interna de los tejidos faciales.

Pixabay/CC/RyanMcGuire

Pocas sensaciones resultan tan incómodas como escucharse en una nota de voz o en un vídeo. Esa voz que sale del altavoz parece más aguda, menos potente y, en ocasiones, incluso desagradable. Sin embargo, no se trata de un fallo del micrófono ni de un problema de autoestima: es pura biología.

La razón es sencilla. Cuando hablamos, no nos escuchamos igual que el resto del mundo. Nuestro cerebro recibe el sonido por dos vías distintas al mismo tiempo, pero una grabación solo capta una de ellas.

Cuando otra persona habla, su voz llega a nuestros oídos exclusivamente por el aire. Es lo que se conoce como conducción aérea: las ondas sonoras viajan desde su boca hasta nuestro tímpano y, de ahí, al oído interno, donde la cóclea transforma esa vibración en señales eléctricas para el cerebro. Pero cuando hablamos nosotros, el proceso es doble:

Esa segunda vía es la clave. Los huesos y tejidos de la cabeza actúan como un filtro natural que refuerza las frecuencias graves. Es decir, nos añaden profundidad y resonancia. Por eso, en directo, nuestra voz nos suena más cálida y potente.

El "engaño" del cráneo

Cuando escuchamos una grabación, desaparece la vía ósea. El micrófono solo recoge el sonido transmitido por el aire, que es exactamente el que oyen los demás. Sin el refuerzo interno de los graves, la voz parece más fina y aguda.

El cerebro, acostumbrado durante toda la vida a esa versión "mezclada" y más grave, interpreta la grabación como algo extraño. No es que suene mal: suena diferente a lo que esperábamos.

El factor psicológico: ruptura de la autoimagen

Además del componente físico, hay un elemento mental. Tenemos una identidad sonora construida a partir de cómo creemos que sonamos. Cuando una grabación nos devuelve una versión que no encaja con esa imagen, se produce una pequeña disonancia cognitiva.

Es un fenómeno parecido al que ocurre cuando nos vemos en una fotografía y nos notamos raros porque estamos acostumbrados a nuestra imagen invertida en el espejo. El cerebro percibe una incongruencia y reacciona con rechazo.

¿Se puede superar?

Sí. La exposición repetida reduce el impacto. Locutores, cantantes y creadores de contenido atraviesan esa fase inicial de sorpresa hasta que su cerebro integra la voz grabada como parte de su identidad.

En realidad, la grabación no deforma tu voz: revela cómo te ha escuchado siempre el resto del mundo. La diferencia es que tú eres la única persona que ha vivido con una versión "amplificada" por la resonancia de tus propios huesos.

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