Las soluciones para acabar con el molesto ruido de las persianas en los días de viento
Existen métodos eficaces sin la necesidad de realizar grandes gastos ni instalaciones complejas, como colocar un elemento acolchado.
Las sucesivas borrascas que han atravesado la Península en las últimas semanas han dejado fuertes rachas de viento en numerosas ciudades. Más allá de la lluvia, uno de los efectos más molestos en viviendas y edificios es el ruido constante que generan las persianas al vibrar o golpear contra la ventana cuando el aire sopla con intensidad.
Este problema, habitual en días de temporal, tiene soluciones sencillas que no requieren instalación ni gasto económico, así como otras opciones más permanentes recomendadas por técnicos especializados.
Cuando el viento provoca que la persiana golpee repetidamente contra el cristal o el marco, es posible recurrir a un método casero que actúa como tope provisional. Basta con colocar un elemento acolchado entre la persiana y la ventana para amortiguar el impacto.
Puede utilizarse una manta doblada, una toalla gruesa o incluso un trozo de espuma con el grosor suficiente para ejercer presión y limitar el movimiento. El objetivo es que el material sirva de barrera y absorba parte de la vibración generada por las rachas.
Esta medida resulta especialmente útil en episodios puntuales de viento fuerte, ya que no requiere herramientas ni modificaciones en la instalación. Además, se retira con facilidad cuando las condiciones meteorológicas mejoran.
Burletes en los carriles laterales
Para quienes buscan una solución duradera, los técnicos e instaladores de persianas recomiendan actuar sobre los carriles laterales. La colocación de burletes de goma o de fieltro permite que la persiana quede más ajustada dentro de las guías.
Al reducir el espacio libre, disminuye su capacidad de desplazamiento lateral y, con ello, la probabilidad de que golpee contra la ventana o el marco. Esta intervención es sencilla y puede aplicarse tanto en persianas nuevas como en modelos ya instalados.
En viviendas donde los burletes ya están colocados, los profesionales aconsejan realizar mantenimiento y limpieza periódica. El polvo y la suciedad pueden acelerar su desgaste y reducir su eficacia amortiguadora. Asimismo, se pueden incorporar topes de goma o frenos de lama, diseñados para evitar que las lamas choquen entre sí cuando el viento las sacude.
Revisar el cajón de la persiana
Cuando el ruido persiste pese a estas medidas, puede existir un problema en el cajón de la persiana. Un cajón que no esté completamente sellado facilita la entrada de aire, lo que genera vibraciones en su interior y produce un sonido continuo.
En estos casos, se recomienda consultar con un técnico en instalación y mantenimiento de persianas. El profesional podrá revisar el ajuste del cajón, comprobar el sellado y realizar las correcciones necesarias para evitar la entrada de viento.
Mientras que los remedios caseros ofrecen una respuesta inmediata ante rachas intensas, las soluciones técnicas permiten reducir el problema de forma estable. La elección dependerá de la frecuencia con la que se produzcan estos episodios de viento y del estado general de la instalación.
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