L D (EFE)
La carrera de Kazan comprende una larga lista de éxitos que han influido enormemente en la concepción del teatro norteamericano e inyectado una nueva mirada al cine, en la que desbordaba la creatividad. Sus películas se han convertido en clásicos y entre ellas figuran títulos que también llevó al teatro, como "A Streetcar named desire" (Un tranvía llamado deseo).
Clásicos son también "A Tree Grows in Brooklyn" (Lazos humanos), "On the waterfront" (La ley del silencio), "Viva Zapata", "East of Eden" (Al este del Edén), "Splendor in the grass" (Esplendor en la hierba) y "América, América", basada en una novela suya que se inspiraba en la vida de su familia. Siete de sus producciones acumularon un total de 20 premios Oscar, incluido el de mejor director por "Gentleman´s agreement" (La barrera invisible, de 1947) y "On the waterfront".
En Broadway, fue ganador del premio de la crítica por "The skin on our teeth", de Thornton Wilder, y recibió el Tony, el equivalente de los Oscar en teatro, por su trabajo en dos obras de Arthur Miller, "All my sons" (Todos mis hijos) y "Death of a Salesman" (La muerte de un vendedor), así como por "J.B." de Archibald McLeish. Kazan entró en 1932 en el "Group Theatre" de Nueva York, una compañía privada dedicada a obras experimentales que ayudó a cambiar por completo la concepción del teatro norteamericano, en la que se reveló como uno de los directores más innovadores. En 1947, cofundó el "Actor´s Studio", una escuela con gran influencia en el teatro norteamericano de la que fue profesor y codirector, y de la que salieron actores de la talla de Marlon Brando o Montgomery Clift.
Kazan, quien procedía de una familia griega modesta en recursos que emigró de Estambul a Berlín y luego a Nueva York, formó equipo en teatro no sólo con Arthur Miller, sino también con Tennessee Williams en obras como "La gata sobre el tejado de zinc caliente", que también llevó a la pantalla grande con Paul Newman y Elizabeth Taylor como protagonistas. El director vivió parte de su vida con el sambenito de traidor unido a su nombre por haber revelado al Comité de Actividades Antiamericanas de Estados Unidos, durante la época del senador Joseph McCarthy, los nombres de personas que, como él, pertenecieron al partido comunista a mediados de los años treinta. Su testimonio ante el Comité dañó para siempre su amistad con Miller y otros compañeros que criticaron su decisión. La "traición" de Kazan, quien inicialmente había reconocido su pasado comunista pero se había negado a delatar a otros durante la llamada "caza de brujas", le perseguiría el resto de su vida.
En 1999, cuando la Academia del cine estadounidense decidió darle un Oscar por el trabajo de toda una vida, las heridas volvieron a abrirse y la entrega del galardón estuvo acompañada de una fría acogida por algunos miembros del mundo de las artes, aunque otros no pudieron dejar de aplaudir al gran director. Kazan, quien nunca mostró arrepentimiento por lo hecho, agradeció a la Academia su "coraje y generosidad" al recibir la estatuilla, que ya había pasado por sus manos por trabajos específicos.
En su autobiografía "Elia Kazan: una vida", un libro publicado en 1988 y plagado de nombres del mundo del cine muy conocidos del público, relató numerosas relaciones sentimentales con mujeres, entre ellas una con la actriz Marilyn Monroe. Describía sus relaciones como "fuentes de conocimiento" y decía que era el único área en la que se había acostumbrado a mentir, algo de lo que no se sentía orgulloso, pero que había salvado su vida.
Clásicos son también "A Tree Grows in Brooklyn" (Lazos humanos), "On the waterfront" (La ley del silencio), "Viva Zapata", "East of Eden" (Al este del Edén), "Splendor in the grass" (Esplendor en la hierba) y "América, América", basada en una novela suya que se inspiraba en la vida de su familia. Siete de sus producciones acumularon un total de 20 premios Oscar, incluido el de mejor director por "Gentleman´s agreement" (La barrera invisible, de 1947) y "On the waterfront".
En Broadway, fue ganador del premio de la crítica por "The skin on our teeth", de Thornton Wilder, y recibió el Tony, el equivalente de los Oscar en teatro, por su trabajo en dos obras de Arthur Miller, "All my sons" (Todos mis hijos) y "Death of a Salesman" (La muerte de un vendedor), así como por "J.B." de Archibald McLeish. Kazan entró en 1932 en el "Group Theatre" de Nueva York, una compañía privada dedicada a obras experimentales que ayudó a cambiar por completo la concepción del teatro norteamericano, en la que se reveló como uno de los directores más innovadores. En 1947, cofundó el "Actor´s Studio", una escuela con gran influencia en el teatro norteamericano de la que fue profesor y codirector, y de la que salieron actores de la talla de Marlon Brando o Montgomery Clift.
Kazan, quien procedía de una familia griega modesta en recursos que emigró de Estambul a Berlín y luego a Nueva York, formó equipo en teatro no sólo con Arthur Miller, sino también con Tennessee Williams en obras como "La gata sobre el tejado de zinc caliente", que también llevó a la pantalla grande con Paul Newman y Elizabeth Taylor como protagonistas. El director vivió parte de su vida con el sambenito de traidor unido a su nombre por haber revelado al Comité de Actividades Antiamericanas de Estados Unidos, durante la época del senador Joseph McCarthy, los nombres de personas que, como él, pertenecieron al partido comunista a mediados de los años treinta. Su testimonio ante el Comité dañó para siempre su amistad con Miller y otros compañeros que criticaron su decisión. La "traición" de Kazan, quien inicialmente había reconocido su pasado comunista pero se había negado a delatar a otros durante la llamada "caza de brujas", le perseguiría el resto de su vida.
En 1999, cuando la Academia del cine estadounidense decidió darle un Oscar por el trabajo de toda una vida, las heridas volvieron a abrirse y la entrega del galardón estuvo acompañada de una fría acogida por algunos miembros del mundo de las artes, aunque otros no pudieron dejar de aplaudir al gran director. Kazan, quien nunca mostró arrepentimiento por lo hecho, agradeció a la Academia su "coraje y generosidad" al recibir la estatuilla, que ya había pasado por sus manos por trabajos específicos.
En su autobiografía "Elia Kazan: una vida", un libro publicado en 1988 y plagado de nombres del mundo del cine muy conocidos del público, relató numerosas relaciones sentimentales con mujeres, entre ellas una con la actriz Marilyn Monroe. Describía sus relaciones como "fuentes de conocimiento" y decía que era el único área en la que se había acostumbrado a mentir, algo de lo que no se sentía orgulloso, pero que había salvado su vida.
