LD (EFE) "Con ello se hace realidad el sueño de conectar de manera sencilla el cerebro con una máquina", explicó este jueves el profesor Meinhard Schilling. La nueva tecnología tiene su base en el encefalograma clásico que se utiliza en medicina y que mide las actividades cerebrales según las oscilaciones de la tensión en la superficie craneal, con un ordenador que transmite las señales.
Lo revolucionario del nuevo "brain-computer-interface" es que funciona sin contacto directo eléctrico entre la cabeza y el aparato, ya que las señales cerebrales son registradas por el casco sin la necesidad de colocar al interesado una capucha elástica con electrodos y aplicar geles como en los encefalogramas clásicos.
El casco se coloca sobre la cabeza y está en funcionamiento en cuestión de segundos, dijo Schilling, quien comentó que quien lo utiliza sólo tiene que concentrarse en un modelo ejemplar que puede ver en una pantalla en el visor del casco. Para dirigir el modelo de automóvil utilizado en los experimentos el interesado contempla en la pantalla dos cuadros de ajedrez que parpadean con distinta frecuencia.
Si concentra su visión en el cuadro izquierdo, el vehículo se dirige a la izquierda y si lo hace en el derecho, el modelo de automóvil se dirige a la derecha, mientras que, si su mirada no se concentra en ninguno de los dos, sigue una marcha recta.
