L D (EFE) El hombre, que iba armado con una pistola entró a primeras horas de la tarde en el edificio donde había cientos de personas reunidas para la tradicional ceremonia del domingo. Subió a un púlpito, dijo llamarse Angelo Cicero y saber cuándo es el fin del mundo y a continuación mostró una pistola y unos cables que asomaban de su chaqueta, así como una mochila en la que decía que llevaba una bomba.
Algunos de los asistentes salieron rápidamente y avisaron a los Carabinieri que se personaron rápidamente en el lugar del suceso. Los agentes consiguieron entrar, liberando a la mayoría de los rehenes y deteniendo a Cicero. Alguno de los asistentes han reconocido en el arrestado a un antiguo integrante de los Testigos de Jehová que fue expulsado por haber tenido problemas con la Justicia.
Tras ser inmovilizado, el hombre fue llevado a una comisaría para ser interrogado y los agentes han podido comprobar que la pistola estaba descargada y que los cables no estaban conectados a artefacto explosivo alguno, mientras que en la mochila sólo llevaba plastilina.
El alcalde de Roma, Walter Veltroni, que acudió inmediatamente al lugar, un edificio de dos plantas en un barrio periférico de Roma, elogió la labor psicológica de los agentes para lograr la detención sin daño alguno para el agresor.
El alcalde de Roma, Walter Veltroni, que acudió inmediatamente al lugar, un edificio de dos plantas en un barrio periférico de Roma, elogió la labor psicológica de los agentes para lograr la detención sin daño alguno para el agresor.
