L D (EFE)
"Tenemos la seguridad de que los cuadros son auténticos", dijo Willermin, experto en pintura española e italiana del siglo XVII y XVIII, en la presentación a los medios informativos de ambos lienzos de pequeño tamaño, 63,5 por 51,5 centímetros.Las pinturas se descubrieron de forma casual en una visita rutinaria a una casa particular por expertos de Alcalá Subastas, que se ha encargado de realizar un riguroso estudio que avala la autenticidad de las pinturas, según explicó.
Willermin no quiso ofrecer nombres sobre los expertos que han visto los cuadros y han elaborado el informe favorable sobre su autenticidad y precisó que "especialistas en Goya del Museo del Prado los han visto", institución en la que quedaron depositados los cuadros tras ser hallados hace un mes.
Entre otras pruebas se han practicado radiografías y reflectografía de infrarrojos para comprobar la autenticidad de los óleos de Goya que pertenecen a la época mas neoclásica del pintor y se podrían datar en 1787, por su parecido con los cuadros del Real Convento de Santa Ana de Valladolid y con el cuadro del altar de la iglesia de Valdemoro, dijo Willermin. En los análisis realizados a las pinturas se aprecia el uso de una base clara de blanco de plomo que crea un efecto luminoso desde dentro del cuadro que resalta las cabezas de las figuras principales convirtiéndolas en foco de luz, que también se aprecia en la "Anunciación" de la colección Osuna pintada hacia 1784-85, añadió.
Willermin señaló que también reflejan los estudios la ausencia de dibujo preparatorio, aunque si parecen descubrirse ciertos puntos de dibujo no decisivo y que utiliza una técnica de pincelada suelta y elaborada consiguiendo un efecto atmosférico y no de telón. Rechazó que la autoría de los dos cuadros pueda ser de otros pintores y sugirió la posibilidad de que formaran parte de un tríptico en el que la "Sagrada Familia" ocuparía el lugar central, lo que explica la diferencia de escala de los dos.
Las pinturas sin firma ni fecha, pertenecen a una colección particular de Madrid, y sus propietarios desconocían el valor de las piezas que tenían colgadas en el pasillo y en un dormitorio, que fueron tasadas en 1500 euros.
El museo del Prado ha declinado, por el momento, hacer comentario alguno sobre los dos óleos supuestamente de Goya recordando la habitual política del museo de no pronunciarse sobre obras que estén en el mercado.
Willermin no quiso ofrecer nombres sobre los expertos que han visto los cuadros y han elaborado el informe favorable sobre su autenticidad y precisó que "especialistas en Goya del Museo del Prado los han visto", institución en la que quedaron depositados los cuadros tras ser hallados hace un mes.
Entre otras pruebas se han practicado radiografías y reflectografía de infrarrojos para comprobar la autenticidad de los óleos de Goya que pertenecen a la época mas neoclásica del pintor y se podrían datar en 1787, por su parecido con los cuadros del Real Convento de Santa Ana de Valladolid y con el cuadro del altar de la iglesia de Valdemoro, dijo Willermin. En los análisis realizados a las pinturas se aprecia el uso de una base clara de blanco de plomo que crea un efecto luminoso desde dentro del cuadro que resalta las cabezas de las figuras principales convirtiéndolas en foco de luz, que también se aprecia en la "Anunciación" de la colección Osuna pintada hacia 1784-85, añadió.
Willermin señaló que también reflejan los estudios la ausencia de dibujo preparatorio, aunque si parecen descubrirse ciertos puntos de dibujo no decisivo y que utiliza una técnica de pincelada suelta y elaborada consiguiendo un efecto atmosférico y no de telón. Rechazó que la autoría de los dos cuadros pueda ser de otros pintores y sugirió la posibilidad de que formaran parte de un tríptico en el que la "Sagrada Familia" ocuparía el lugar central, lo que explica la diferencia de escala de los dos.
Las pinturas sin firma ni fecha, pertenecen a una colección particular de Madrid, y sus propietarios desconocían el valor de las piezas que tenían colgadas en el pasillo y en un dormitorio, que fueron tasadas en 1500 euros.
El museo del Prado ha declinado, por el momento, hacer comentario alguno sobre los dos óleos supuestamente de Goya recordando la habitual política del museo de no pronunciarse sobre obras que estén en el mercado.
