
No obstante, el fiscal pide dos años y medio para el factor y sostiene que accionó el panel de mandos y colocó el semáforo en verde, lo que permitió salir al TALGO, que con el mercancías a 1.709 metros. El acusado explicó que no volvió a poner el semáforo en rojo porque "pensé que lo más lógico era darle una orden verbal" al maquinista. Así, José Luis D. C. se refirió a que cuando le entregó al maquinista el boletín y le dio la orden verbal, el maquinista del TALGO 226 asintió y "yo entendí que lo había comprendido", aseveró José Luis D.C.
A este respecto, el Fiscal le dijo que "en la última declaración dijo que el maquinista se quedó dubitativo" y el acusado especificó que "se quedó leyendo el parte de incidencias" y valoró que "bajo mi punto de vista la hoja era confusa".
"Ojalá y hubiera podido entrar"
Durante el exhaustivo interrogatorio del fiscal, que duró tres horas, el inculpado se derrumbó y no pudo contener las lágrimas. Tras entregar al maquinista el boletín de órdenes, en el que se limitaba la velocidad en el tramo Chinchilla-Navajuelos, el acusado se dirigió al gabinete de control de mandos de la estación para cerrar el semáforo y cuando había andado cuarenta metros "vi que el TALGO pitaba para partir" y que trató de que el tren parara haciéndole una señal manual, según relató en la vista oral.
El fiscal le preguntó por qué no subió al tren para que se detuviera, a lo que el inculpado le respondió que las puertas estaban cerradas y a los pocos segundos el tren coge bastante velocidad y es una maniobra arriesgada, aunque exclamó que "ojalá y hubiera podido entrar". Cuando vio que el TALGO no paraba, "presintió que los trenes iban a chocar, era una evidencia, era inevitable", dijo el acusado sabiendo que faltaban escasos minutos para que llegara el mercancías procedente de Navajuelos (Albacete).
Según explicó, transcurrieron unos cincuenta segundos desde que vio salir al TALGO hasta que avisó al puesto de mando de Valencia para advertir de que "se podía producir una colisión", para la que quedaban 38 segundos de margen, según indicó el acusado. Por lo tanto, consideró que había "tiempo suficiente para que llegara la llamada de "alto urgente"", aunque " después de hablar con el puesto de mando quería pensar que los trenes no habían chocado, pero lo previsible era que si", admitió.
"Allí no ha quedado nadie"
Seguidamente, vio andando por la vía y sangrando por la cabeza a la que supuso era una pasajera, quien le comunicó que "allí no ha quedado nadie", una frase que -según el factor-, le dejó "muy mal, hundido". Al final del interrogatorio, el fiscal le recordó que en su primera declaración había dicho a sus compañeros "no se por qué he puesto el semáforo en verde", ante lo cual este martes contestó que "no recuerdo en ningún momento haber puesto la señal en verde".
Por su parte, su abogado, Julián Pérez Charco, dijo a los medios de comunicación que "espero que con este interrogatorio tan exhaustivo y minucioso y con las contestaciones del acusado haya quedado la cuestión clara, en el sentido de que no tiene absolutamente ninguna responsabilidad". Además, explicó que el miércoles tendrá lugar una nueva declaración de su defendido, que primero será interrogado por las acusaciones, y finalmente por él.