L D (EFE) Estivill, que presentó en San Sebastián un curso de verano de la Universidad del País Vasco (UPV) titulado "El sueño: normalidad y patología", precisó que el 40 por ciento de las personas que sufren insomnio termina desarrollando depresiones o transtornos de ansiedad, cuya primera manifestación suele ser un "despertar precoz".
Afirmó que los médicos se deben "tomar su tiempo" para alcanzar un diagnóstico de cada caso, ya que los insomnes están "ávidos de información" sobre su padecimiento y comparten por ello las recomendaciones médicas recibidas por otros enfermos. El doctor, autor de dos exitosos manuales para enseñar a los niños a dormirse por la noche, destacó lo poco que la ciencia conoce acerca del sueño, al que destinamos la tercera parte de la vida, debido a que sólo se ha investigado en los últimos 60 años.
Argumentó que "el 90 por ciento de la población con enfermedad de sueño no acude al médico ni presta atención a su problema" debido a lo socializadas que están estas afecciones. Indicó que el 30 por ciento de la población duerme mal, que el 10 por ciento sufre "insomnio crónico" y que otra parte importante de la población padece insomnio transitorio, cuyo principal riesgo es su cronificación o su deriva hacia procesos depresivos.
Estivill expresó, por otro lado, su preocupación por que el 80 por ciento de los enfermos que padecen apnea del sueño no tengan diagnosticada esta alteración, lo que redunda en un descanso de mala calidad, somnolencia durante el día y un aumento del 40 por ciento de las probabilidades de sufrir un accidente de tráfico. Indicó que esta enfermedad afecta a un 5 por ciento de la población, mientras que el "síndrome de pies inquietos", que se manifiesta en la necesidad de mover las piernas cuando el enfermo empieza a quedarse dormido y que está relacionado con la metabolización del hierro, se extiende a un 10 por ciento de las personas.
Afirmó que los médicos se deben "tomar su tiempo" para alcanzar un diagnóstico de cada caso, ya que los insomnes están "ávidos de información" sobre su padecimiento y comparten por ello las recomendaciones médicas recibidas por otros enfermos. El doctor, autor de dos exitosos manuales para enseñar a los niños a dormirse por la noche, destacó lo poco que la ciencia conoce acerca del sueño, al que destinamos la tercera parte de la vida, debido a que sólo se ha investigado en los últimos 60 años.
Argumentó que "el 90 por ciento de la población con enfermedad de sueño no acude al médico ni presta atención a su problema" debido a lo socializadas que están estas afecciones. Indicó que el 30 por ciento de la población duerme mal, que el 10 por ciento sufre "insomnio crónico" y que otra parte importante de la población padece insomnio transitorio, cuyo principal riesgo es su cronificación o su deriva hacia procesos depresivos.
Estivill expresó, por otro lado, su preocupación por que el 80 por ciento de los enfermos que padecen apnea del sueño no tengan diagnosticada esta alteración, lo que redunda en un descanso de mala calidad, somnolencia durante el día y un aumento del 40 por ciento de las probabilidades de sufrir un accidente de tráfico. Indicó que esta enfermedad afecta a un 5 por ciento de la población, mientras que el "síndrome de pies inquietos", que se manifiesta en la necesidad de mover las piernas cuando el enfermo empieza a quedarse dormido y que está relacionado con la metabolización del hierro, se extiende a un 10 por ciento de las personas.
