L D (EFE)
La acusación pública pedía inicialmente para el acusado, el vecino de Ripollet Antonio E.G., 34 años de cárcel pero, tras oír el relato de las hijas sobre las agresiones sexuales presuntamente cometidas por su padre, ha decidido incrementar en 50 años su petición de pena.
Una de las hijas contó con detalle cuatro agresiones sexuales cometidas presuntamente por su padre, quien negó los abusos ante el tribunal aunque reconoció que pegaba a su mujer y a sus cuatro hijos por su comportamiento, aunque él lo veía como algo normal porque se había educado "a la antigua, en la dictadura franquista".
En el juicio, acusado se confesó como una persona "violenta" aunque, según justificó, se debe a su educación bajo el régimen franquista en la que, según dijo, la disciplina e incluso la violencia con la mujer y los hijos era algo normal.
El fiscal dice en su escrito de acusación que, desde el mismo día en que se casó en 1972 con M.S.C., el acusado maltrató física y psicológicamente a su mujer, "agrediéndola reiteradamente" y amenazándola con tijeras, cuchillos y destornilladores con el único fin de "anular su autoestima". La fiscalía dice que el hombre trasladó los malos tratos físicos y psicológicos a los cuatro hijos, aprovechando su ascendencia y el miedo que les infundía.
Los hechos más graves que se le imputan ocurrieron presuntamente entre 1985 y 1991, cuando aprovechando su autoridad paterna y el miedo que le tenía toda la familia, agredió sexualmente a dos de sus hijas cuando tenía 9 y 7 años, respectivamente.
Una de las hijas contó con detalle cuatro agresiones sexuales cometidas presuntamente por su padre, quien negó los abusos ante el tribunal aunque reconoció que pegaba a su mujer y a sus cuatro hijos por su comportamiento, aunque él lo veía como algo normal porque se había educado "a la antigua, en la dictadura franquista".
En el juicio, acusado se confesó como una persona "violenta" aunque, según justificó, se debe a su educación bajo el régimen franquista en la que, según dijo, la disciplina e incluso la violencia con la mujer y los hijos era algo normal.
El fiscal dice en su escrito de acusación que, desde el mismo día en que se casó en 1972 con M.S.C., el acusado maltrató física y psicológicamente a su mujer, "agrediéndola reiteradamente" y amenazándola con tijeras, cuchillos y destornilladores con el único fin de "anular su autoestima". La fiscalía dice que el hombre trasladó los malos tratos físicos y psicológicos a los cuatro hijos, aprovechando su ascendencia y el miedo que les infundía.
Los hechos más graves que se le imputan ocurrieron presuntamente entre 1985 y 1991, cuando aprovechando su autoridad paterna y el miedo que le tenía toda la familia, agredió sexualmente a dos de sus hijas cuando tenía 9 y 7 años, respectivamente.
