L D (EFE) Según han informado fuentes penitenciarias, el suceso tuvo lugar a finales de la semana pasada, cuando un recluso se acercó a Cerrillo, de 48 años, y, sin mediar palabra, le golpeó con un ladrillo en la cabeza. Como consecuencia de esta agresión, Cerrillo empezó a sangrar abundantemente y tuvo que ser atendido en la enfermería del centro, donde se le practicaron quince puntos de sutura.
Aunque estas fuentes han señalado que se trató de "un incidente aislado", la dirección del centro penitenciario ha decidido extremar de nuevo las medidas de seguridad en torno al asesino de la pequeña Tamara, que estaba en Régimen Ordinario Normal tras integrar en la cárcel, después de que los psicólogos descartasen riesgo de suicidio.
Las mismas fuentes han indicado que se desconoce si el presunto agresor, que responde a las iniciales B.C. y que padece algún tipo de trastorno psicológico, actuó guiado por otros reclusos, que hubieran intentado "hacer justicia" ante un tipo de delito que genera gran repulsa entre los mismos internos.
Juan Miguel Cerrillo compareció el pasado miércoles en la última sesión del juicio que se celebraba contra él en la Audiencia de Tarragona por la violación y el asesinato de Tamara Navas y no presentaba ningún tipo de lesión. El sábado, cuando acudió para conocer el veredicto del jurado, que lo declaró culpable, presentaba una brecha a la altura de una ceja, tapada con un apósito.
Aunque estas fuentes han señalado que se trató de "un incidente aislado", la dirección del centro penitenciario ha decidido extremar de nuevo las medidas de seguridad en torno al asesino de la pequeña Tamara, que estaba en Régimen Ordinario Normal tras integrar en la cárcel, después de que los psicólogos descartasen riesgo de suicidio.
Las mismas fuentes han indicado que se desconoce si el presunto agresor, que responde a las iniciales B.C. y que padece algún tipo de trastorno psicológico, actuó guiado por otros reclusos, que hubieran intentado "hacer justicia" ante un tipo de delito que genera gran repulsa entre los mismos internos.
Juan Miguel Cerrillo compareció el pasado miércoles en la última sesión del juicio que se celebraba contra él en la Audiencia de Tarragona por la violación y el asesinato de Tamara Navas y no presentaba ningún tipo de lesión. El sábado, cuando acudió para conocer el veredicto del jurado, que lo declaró culpable, presentaba una brecha a la altura de una ceja, tapada con un apósito.
