L D (EFE)
Tres mil muertes podrían haberse producido por culpa de la ola de calor en Francia. En palabras del ministro de Sanidad, Jean François Mattei, se trata de una “auténtica epidemia”. Según Mattei, quien según Los Verdes debería dimitir, el número de muertes “será muy importante”. Ante el gran número de críticas surgidas en la opinión pública, desde el Gobierno se ha dado luz verde a un plan de emergencia denominado “plan blanco”, que moviliza efectivos de transporte, personal y hospitalarios, para combatir epidemias, atentados o accidentes nucleares.
Esta medida, que algunos tildan de "tardía" e "insuficiente" y que los médicos han pedido que se extienda a todo el país, ha sorprendido a propios y extraños, pues se produjo un día después de que el mismo primer ministro francés, Jean Pierre Raffarin saliese, por primera vez a la arena pública desde su reposo estival en el sureste de Francia, para minimizar la amplitud de los decesos debidos a la canícula.
Esta medida, que algunos tildan de "tardía" e "insuficiente" y que los médicos han pedido que se extienda a todo el país, ha sorprendido a propios y extraños, pues se produjo un día después de que el mismo primer ministro francés, Jean Pierre Raffarin saliese, por primera vez a la arena pública desde su reposo estival en el sureste de Francia, para minimizar la amplitud de los decesos debidos a la canícula.
