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TRAYECTO LONDRES - BARCELONA

Halla una dentadura postiza en el desayuno de un vuelo British Airways

Ramon Ollé, vecino de Castelldefels, no detestaba la comida de avión más que el común de los pasajeros hasta hace unos días, cuando en un vuelo de British Airways de Londres a Barcelona en el que viajaba en clase preferente le sirvieron una dentadura postiza entre los huevos revueltos del desayuno.

L D (EFE) Ollé ha recordado el incidente como una "anécdota divertida", aunque confiesa que aún no logra salir del asombro que le produjo hallar en el menú de British Airways "un maxilar postizo de los que se colocan de forma provisional, con forma de herradura y unos ganchos de soporte para las encías". Cuando se disponía a "atacar" un desayuno a base de huevos fritos con beicon, típicamente británico, el pasajero notó que "alguna cosa metálica" brillaba en el plato, aunque en principio pensó que se trataba de un pedazo de la bandeja que podría haberse desprendido.

"Empecé a escarbar, y como seguía sin saber qué era, acabé cogiendo con la mano la cosa metálica", prosigue el relato de Ramon Ollé, que no podía dar crédito a sus ojos cuando, tras retirar los trozos de huevo que estaban adheridos al objeto intruso, se dio cuenta de que había estado a punto de echarse a la boca una dentadura postiza. Ollé reconoce que nunca habría podido tragarse la dentadura postiza, "dadas sus dimensiones", aunque cree que habría sido peligroso si se hubiera desprendido algún trozo metálico de la pieza en el plato. Tras su sorprendente hallazgo, el viajero avisó a la azafata, que al ver el maxilar postizo en manos de Ramon Ollé pensó que se le había caído a él y se ofreció a buscar en el botiquín del avión alguna sustancia para fijar dentaduras.

Finalmente, el pasajero se dirigió al encargado del vuelo, que le pidió reiteradamente disculpas, aunque no pudo servirle otro desayuno porque, según explicó, se le habían acabado todos los menús, de manera que acabó regalándole el objeto que deseara de los expuestos en el "dutty free": a Ramon le traicionó el inconsciente y escogió un cepillo de dientes eléctrico. Días después del incidente, el pasajero de Castelldefels recibió una carta de disculpa de British Airways en la que la compañía se comprometía a abrir una investigación sobre el suceso -aunque derivaba responsabilidades hacia la empresa de "catering"-, y le adjuntaba unos vales descuento por valor de 50 libras.

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