L D (EFE)
Según informó la Dirección General de la Policía, el centro estaba ubicado en el segundo piso del número 25 de la calle de Doña Francisquita, en el distrito de Villaverde, donde se elaboraban pasaportes, DNI y permisos de residencia que después proporcionaban a ciudadanos sudamericanos, africanos, asiáticos y árabes.
Las investigaciones se iniciaron a comienzos de este año después de que los agentes averiguaran que un individuo que se hacía llamar "Charly", residente en Torrejón de Ardoz, se había apoderado de un número indeterminado de libretas de pasaportes de un total de setenta que habían sido sustraídas en blanco, así como de unos pliegos de tarjetas de extranjeros también sustraídos en blanco.
La Comisaría de Getafe, por su parte, buscaba al mismo individuo en el corredor del Henares por haber proporcionado a un narcotraficante detenido por quebrantamiento de condena -se había fugado de la prisión de Topas (Salamanca)- dos pasaportes británicos falsificados. Los policías identificaron a "Charly", como Charles Albert D., camerunés de 46 años, quien convivía con la cubana Beatriz F.F., de 43 años, y quien a pesar de no ejercer ninguna actividad laboral, disponía de un vehículo "Mercedes" y llevaba un alto nivel de vida. Charles mantenía frecuentes contactos con ciudadanos extranjeros de raza negra y árabe en distintos lugares de Madrid.
Además, se reunía con un individuo egipcio que utilizaba documentación falsa italiana a nombre de Máximo Cerruti, aunque su verdadera identidad es Beder M.S., de 55 años, y ambos realizaban frecuentes visitas a agencias de transporte urgente. El camerunés mantenía asimismo diversos contactos con un cubano residente en Canarias -Michel P.C., de 27 años-, que era el enlace de la inmigración cubana en esa comunidad autónoma con los demás miembros de la red encargados de trasladar hasta Estados Unidos o a países de la Unión Europea a los ilegales. Según la Policía, Beder M.S., alias "Máximo Cerruti" y cabecilla de la red, era el encargado de la adquisición de documentos y de la alteración de los mismos haciéndolos llegar a las redes de inmigración asiática y árabe.
Además, otras de sus funciones eran la correspondencia con países asiáticos y árabes, los contactos con personas originarias de los mismos y las visitas a las agencias de transporte urgente. Beder, que vivía en el centro descubierto en la calle de de Doña Frac, tenía pendiente una orden de detención e ingreso en prisión por el Juzgado de lo Penal número 2 de Santander. Por su parte, Charles Albert D. era el encargado de la adquisición de documentos para la falsificación posterior por "Máximo Cerruti" y el enlace con las redes de inmigración subsahariana a las que hacía llegar los documentos solicitados.
El cubano Michel P.C. hacía llegar los documentos falsificados a las redes de inmigración cubana asentadas en Canarias y la Policía le intervino un pasaporte español, un DNI y tres permisos de residencia españoles falsificados con la identidad de ciudadanos cubanos. El papel de Beatriz F.F. se circunscribe a sus contactos con la comunidad cubana en Madrid.
La Policía asegura que los documentos intervenidos demuestran que eran utilizados para el cruce de fronteras de los inmigrantes y para dar apariencia de legalidad a los ya introducidos por las organizaciones dedicadas a este fin en los países de la UE y Estados Unidos. También eran utilizados para cambiar de identidad a aquellos delincuentes perseguidos por la Justicia y la Policía en el ámbito internacional.
El precio que las redes pagan por estos documentos falsificados oscila entre 2.000 y 3.000 euros, por lo que la Policía cree que esta banda, que llevaba operando tres años, ha obtenido unos beneficios de millones de euros. La Policía recuerda que el pasado año se intervinieron 6.762 documentos falsos y en lo que va de año son ya 2.039 los aprehendidos. Los agentes han intervenido en esta operación numerosos documentos falsificados de varios países, como carnés de conducir, pasaportes, tarjetas de residencia y DNI, entre otros. Además, todos los elementos informáticos de Hardware y Software para la falsificación, como CPU, impresora, escáner y programas avanzados de tratamientos de textos e imágenes.
Las investigaciones se iniciaron a comienzos de este año después de que los agentes averiguaran que un individuo que se hacía llamar "Charly", residente en Torrejón de Ardoz, se había apoderado de un número indeterminado de libretas de pasaportes de un total de setenta que habían sido sustraídas en blanco, así como de unos pliegos de tarjetas de extranjeros también sustraídos en blanco.
La Comisaría de Getafe, por su parte, buscaba al mismo individuo en el corredor del Henares por haber proporcionado a un narcotraficante detenido por quebrantamiento de condena -se había fugado de la prisión de Topas (Salamanca)- dos pasaportes británicos falsificados. Los policías identificaron a "Charly", como Charles Albert D., camerunés de 46 años, quien convivía con la cubana Beatriz F.F., de 43 años, y quien a pesar de no ejercer ninguna actividad laboral, disponía de un vehículo "Mercedes" y llevaba un alto nivel de vida. Charles mantenía frecuentes contactos con ciudadanos extranjeros de raza negra y árabe en distintos lugares de Madrid.
Además, se reunía con un individuo egipcio que utilizaba documentación falsa italiana a nombre de Máximo Cerruti, aunque su verdadera identidad es Beder M.S., de 55 años, y ambos realizaban frecuentes visitas a agencias de transporte urgente. El camerunés mantenía asimismo diversos contactos con un cubano residente en Canarias -Michel P.C., de 27 años-, que era el enlace de la inmigración cubana en esa comunidad autónoma con los demás miembros de la red encargados de trasladar hasta Estados Unidos o a países de la Unión Europea a los ilegales. Según la Policía, Beder M.S., alias "Máximo Cerruti" y cabecilla de la red, era el encargado de la adquisición de documentos y de la alteración de los mismos haciéndolos llegar a las redes de inmigración asiática y árabe.
Además, otras de sus funciones eran la correspondencia con países asiáticos y árabes, los contactos con personas originarias de los mismos y las visitas a las agencias de transporte urgente. Beder, que vivía en el centro descubierto en la calle de de Doña Frac, tenía pendiente una orden de detención e ingreso en prisión por el Juzgado de lo Penal número 2 de Santander. Por su parte, Charles Albert D. era el encargado de la adquisición de documentos para la falsificación posterior por "Máximo Cerruti" y el enlace con las redes de inmigración subsahariana a las que hacía llegar los documentos solicitados.
El cubano Michel P.C. hacía llegar los documentos falsificados a las redes de inmigración cubana asentadas en Canarias y la Policía le intervino un pasaporte español, un DNI y tres permisos de residencia españoles falsificados con la identidad de ciudadanos cubanos. El papel de Beatriz F.F. se circunscribe a sus contactos con la comunidad cubana en Madrid.
La Policía asegura que los documentos intervenidos demuestran que eran utilizados para el cruce de fronteras de los inmigrantes y para dar apariencia de legalidad a los ya introducidos por las organizaciones dedicadas a este fin en los países de la UE y Estados Unidos. También eran utilizados para cambiar de identidad a aquellos delincuentes perseguidos por la Justicia y la Policía en el ámbito internacional.
El precio que las redes pagan por estos documentos falsificados oscila entre 2.000 y 3.000 euros, por lo que la Policía cree que esta banda, que llevaba operando tres años, ha obtenido unos beneficios de millones de euros. La Policía recuerda que el pasado año se intervinieron 6.762 documentos falsos y en lo que va de año son ya 2.039 los aprehendidos. Los agentes han intervenido en esta operación numerosos documentos falsificados de varios países, como carnés de conducir, pasaportes, tarjetas de residencia y DNI, entre otros. Además, todos los elementos informáticos de Hardware y Software para la falsificación, como CPU, impresora, escáner y programas avanzados de tratamientos de textos e imágenes.
