L D (EFE)
El enfrentamiento entre la patronal y los sindicatos mayoritarios del sector por la reforma del régimen de desempleo de los temporeros del espectáculo franceses, que ha contado con una tardía mediación del Ministerio de Cultura, ha arruinado la temporada cultural francesa, al anularse los prestigiosos festivales de Aviñón y Aix-en-Provence. La cancelación del más célebre foro mundial de teatro y danza, en Aviñón, y de una de las grandes manifestaciones internacionales de arte lírico, en Aix-en Provence, han causado un profundo estupor tras ser anunciadas por sus directores, aunque en parte estas anulaciones ya se esperaban.
El Festival de Aviñón no había dejado de celebrarse cada año desde su creación en 1947 y la cancelación de su 57 edición, además de repercusiones culturales, causa graves perjuicios económicos, que afectan a la hostelería, el comercio y el turismo, con efectos directos en las economías locales y regionales y el consiguiente riesgo en el empleo, y que provocará pérdidas que rondan los cuarenta millones de euros (unos 45,5 millones de dólares) para la región. "Es quizá el final de una época, pero no el final del festival", dijo su director, Bernard Faivre d'Arcier, al anunciar la anulación de un certamen que, con ocho millones de euros (9,1 millones de dólares) de presupuesto, reúne cada año a 100.000 espectadores.
También en el caso de Aix-en-Provence, Stéphane Lissner las pérdidas económicas serán elevadas, en torno a los veinte millones de euros (22,7 millones de dólares), según la alcaldesa de la ciudad, la conservadora Maryse Joissains, que mostró su "cólera" por lo que considera una "tragedia".
El Festival de Aviñón no había dejado de celebrarse cada año desde su creación en 1947 y la cancelación de su 57 edición, además de repercusiones culturales, causa graves perjuicios económicos, que afectan a la hostelería, el comercio y el turismo, con efectos directos en las economías locales y regionales y el consiguiente riesgo en el empleo, y que provocará pérdidas que rondan los cuarenta millones de euros (unos 45,5 millones de dólares) para la región. "Es quizá el final de una época, pero no el final del festival", dijo su director, Bernard Faivre d'Arcier, al anunciar la anulación de un certamen que, con ocho millones de euros (9,1 millones de dólares) de presupuesto, reúne cada año a 100.000 espectadores.
También en el caso de Aix-en-Provence, Stéphane Lissner las pérdidas económicas serán elevadas, en torno a los veinte millones de euros (22,7 millones de dólares), según la alcaldesa de la ciudad, la conservadora Maryse Joissains, que mostró su "cólera" por lo que considera una "tragedia".
