
L D (EFE) La prensa china silenció este sábado y este domingo la muerte del Santo Padre y sin embargo se hizo eco de la campaña de reforestación de árboles con portadas en las que aparece el presidente, Hu Jintao, plantando un ejemplar.
Durante las tres misas de este domingo por la mañana en la Catedral, el padre Sun Shangen informó a los asistentes de la muerte de Juan Pablo II y pidió que rezaran por él, tras lo que los feligreses unieron sus manos y cantaron himnos en una plegaria. Dai señaló que este domingo está prevista una misa "para honrar la memoria del Papa" en su Catedral, con asistencia de la prensa supeditada al permiso del Buró Estatal de Asuntos Religiosos. "Espero que descanse en paz con Dios", declaró a EFE visiblemente afectada una creyente que asistió este domingo a la misa coreana que se ofició en la Iglesia de San Miguel de Pekín.
China rompió relaciones con el Vaticano en 1951 cuando éste excomulgó a dos obispos nombrados por Pekín y reconoció como legítimo al gobierno de Taiwán. En octubre de 2000 el Vaticano santificó a 120 sacerdotes (87 de ellos chinos) muertos durante la Rebelión de los Bóxer en 1900. "A los ojos de los chinos, esos sacerdotes beneficiaban a los invasores extranjeros, por lo que Roma no puede presentarlos como santos", señala el comunicado de hoy.
El Ministerio recordó que el Papa pidió perdón en 2001 por "los errores que cometió la Iglesia de Roma contra el pueblo chino durante la época colonial". Juan Pablo II rectificó entonces al decir que "entre Roma y los creyentes chinos hay un lazo religioso que no puede dañar la unidad del pueblo, la independencia y la soberanía chinas de ninguna manera", prosigue el comunicado de Exteriores. "Estas palabras fueron muy beneficiosas para mejorar la relación entre China y el Vaticano", valoró el portavoz de Exteriores.
El Ministerio recordó que el Papa pidió perdón en 2001 por "los errores que cometió la Iglesia de Roma contra el pueblo chino durante la época colonial". Juan Pablo II rectificó entonces al decir que "entre Roma y los creyentes chinos hay un lazo religioso que no puede dañar la unidad del pueblo, la independencia y la soberanía chinas de ninguna manera", prosigue el comunicado de Exteriores. "Estas palabras fueron muy beneficiosas para mejorar la relación entre China y el Vaticano", valoró el portavoz de Exteriores.
"Esperamos que bajo el papado del sucesor de Juan Pablo II se creen condiciones favorables para mejorar la relación entre China y el Vaticano", declaró el portavoz Liu Jianchao a través de un comunicado publicado este domingo, en la página web del Ministerio. Liu señaló que China "siente pena" por la muerte del Pontífice, mientras que la Iglesia Católica Patriótica, dependiente del Partido Comunista (PCCh), envió un telegrama de pésame al Vaticano en nombre de sus cinco millones de seguidores.
"Nos sentimos muy tristes por la muerte del papa Juan Pablo II. Es una gran pérdida para las obras evangélicas y pastorales de la Iglesia Universal", señala el telegrama de "profundas condolencias", difundido por la agencia oficial Xinhua.
"Cuando me enteré durante la madrugada de la muerte del Papa, me puse en contacto con las provincias para oficiar misas especiales, rezar y honrar su memoria", Liu Bainian, vicepresidente de la Iglesia Patriótica. Sin embargo, ninguna misa especial se celebró este sábado en Pekín, ni en la Catedral del Sur, en Xuan Wu Men (sur de Tiananmen), ni en las embajadas que permiten la entrada de católicos extranjeros previa presentación del pasaporte, que oficiaron todos misas dominicales.
Unas relaciones diplomáticas difíciles
Liu señaló que el Gobierno comunista se mantiene firme en sus dos principios para reanudar las relaciones con Roma: la Santa Sede "debe cortar lazos diplomáticos con Taiwán, reconocer al Gobierno chino como el único legítimo y a Taiwán como parte inseparable de China".
Liu señaló que el Gobierno comunista se mantiene firme en sus dos principios para reanudar las relaciones con Roma: la Santa Sede "debe cortar lazos diplomáticos con Taiwán, reconocer al Gobierno chino como el único legítimo y a Taiwán como parte inseparable de China".
En segundo lugar, el Vaticano no podrá interferir en la política interior china en relación con los asuntos religiosos, legislados desde 2004 con una nueva ley que defiende la libertad de credo pero impone infinitos obstáculos burocráticos a la creación de grupos.
Aparte de los católicos oficiales, entre 8 y 12 millones pertenecen a la Iglesia clandestina, perseguida por Pekín, que confina a campos de trabajo o "laogai" a sus seguidores.
La religión mayoritaria en China es la budista (100 millones), seguida por el Taoísmo -único credo originario chino-, el Confucionismo (más bien filosófico) y el Islamismo.
