L D (EFE)
Este insólito hecho se ha producido en el juzgado de Lo Penal 4 de Girona que había fijado la vista contra los acusados, que tampoco han comparecido en el juzgado.
Los hechos sucedieron en 1998 cuando, por un caso de tráfico de drogas, la Policía Nacional registró un domicilio de Lloret de Mar donde vivían dos personas. Lo único que encontraron los agentes fueron unos DNI a nombre de otras personas pero con sus fotos, así como otros documentos con otras identidades y los agentes dedujeron que estos últimos documentos correspondían a sus identidades reales.
Con estas identidades, que se supone que eran las buenas, el juez de instrucción tomó declaración a los acusados y los dejó en libertad y hoy, 4 años después, se ha llegado a la conclusión de que las identidades eran falsas. El juez, la acusación y los policías se percataron de ello cuando hace unos días intentaron localizar a uno de los procesados para citarle a juicio, pero resultó que era un médico francés a quien le habían usurpado su identidad.
El letrado de los dos argelinos, Joaquim Boadas, ha reconocido que en los 10 años que lleva ejerciendo la abogacía "nunca se había encontrado con una situación tan surrealista como ésta".
Los hechos sucedieron en 1998 cuando, por un caso de tráfico de drogas, la Policía Nacional registró un domicilio de Lloret de Mar donde vivían dos personas. Lo único que encontraron los agentes fueron unos DNI a nombre de otras personas pero con sus fotos, así como otros documentos con otras identidades y los agentes dedujeron que estos últimos documentos correspondían a sus identidades reales.
Con estas identidades, que se supone que eran las buenas, el juez de instrucción tomó declaración a los acusados y los dejó en libertad y hoy, 4 años después, se ha llegado a la conclusión de que las identidades eran falsas. El juez, la acusación y los policías se percataron de ello cuando hace unos días intentaron localizar a uno de los procesados para citarle a juicio, pero resultó que era un médico francés a quien le habían usurpado su identidad.
El letrado de los dos argelinos, Joaquim Boadas, ha reconocido que en los 10 años que lleva ejerciendo la abogacía "nunca se había encontrado con una situación tan surrealista como ésta".
