L D (Agencias)
El titular del Juzgado de Instrucción número 13 de Barcelona ha condenado al acusado, R.C.G., a pagar una multa de 30 euros por una falta de vejaciones, pero ha anulado la orden alejamiento de dos meses del domicilio conyugal y de ella impuesta por el juez que recibió la denuncia de la mujer, porque entiende que no existe "fundamento que pudiera justificar su mantenimiento" A pesar de que el juez que tramitó la denuncia consideró que los hechos eran constitutivos de un delito de malos tratos y que, ante el "temor" de la mujer a posibles represalias, prohibió al acusado acercarse a la mujer, el magistrado que celebró el juicio desestimó que los hechos pudieran considerarse delito.
Sin embargo, la orden de alejamiento continúa vigente ya que el abogado de la mujer, que cuenta con 53 años y que no puede valerse por si misma, ha recurrido la sentencia, con lo que la anulación de la orden de alejamiento no es firme hasta que se pronuncie la Audiencia de Barcelona sobre el caso.
El pasado 14 de julio, la mujer presentó una denuncia contra su marido en la que aseguraba que éste la insulta habitualmente y la maltrata físicamente. La denuncia, a la que ha tenido acceso Europa Press, explicaba que desde que hace un año su dolencia evolucionara "dejándola impedida para la realización de las funciones básicas", se ha ido "produciendo un clima de crispación e irritación por parte de su esposo".
Infeliz y amargado
El escrito, que acusaba al hombre de un delito de malos tratos y un delito de coacciones en el ámbito familiar, señalaba que el hombre la maltrataba porque "la culpa de que sea él infeliz y de encontrarse amargado". Según la denuncia, el maltrato ha sido principalmente psicológico con insultos como "inútil" o "desgraciada" cuando ella se caía al suelo. Además, retrasaba el momento de acercarle la silla de ruedas para que pudiera hacer sus necesidades o la amenazaba constantemente con encerrarla. Según la mujer, tampoco permitió que su madre entrara en su casa.
También, según el escrito, la tiraba boca abajo en la cama "con muy malos modos", y "hace dos meses" la cogió fuertemente del cuello, y aunque al principio pensó que era una broma, al ver que apretaba cada vez más se puso a chillar, lo que provocó que el acusado se apartara. Además, la mujer interpuso una demanda de "medidas provisionalísimas" preparando la separación de su marido e interesando que "se le otorgue el uso de la vivienda en exclusiva" porque el piso y la finca están "acondicionados para su gran invalidez, careciendo asimismo de recursos económicos". Por último, la mujer afirmaba estar "atemorizada" por las posibles represalias porque
Sin embargo, la orden de alejamiento continúa vigente ya que el abogado de la mujer, que cuenta con 53 años y que no puede valerse por si misma, ha recurrido la sentencia, con lo que la anulación de la orden de alejamiento no es firme hasta que se pronuncie la Audiencia de Barcelona sobre el caso.
El pasado 14 de julio, la mujer presentó una denuncia contra su marido en la que aseguraba que éste la insulta habitualmente y la maltrata físicamente. La denuncia, a la que ha tenido acceso Europa Press, explicaba que desde que hace un año su dolencia evolucionara "dejándola impedida para la realización de las funciones básicas", se ha ido "produciendo un clima de crispación e irritación por parte de su esposo".
Infeliz y amargado
El escrito, que acusaba al hombre de un delito de malos tratos y un delito de coacciones en el ámbito familiar, señalaba que el hombre la maltrataba porque "la culpa de que sea él infeliz y de encontrarse amargado". Según la denuncia, el maltrato ha sido principalmente psicológico con insultos como "inútil" o "desgraciada" cuando ella se caía al suelo. Además, retrasaba el momento de acercarle la silla de ruedas para que pudiera hacer sus necesidades o la amenazaba constantemente con encerrarla. Según la mujer, tampoco permitió que su madre entrara en su casa.
También, según el escrito, la tiraba boca abajo en la cama "con muy malos modos", y "hace dos meses" la cogió fuertemente del cuello, y aunque al principio pensó que era una broma, al ver que apretaba cada vez más se puso a chillar, lo que provocó que el acusado se apartara. Además, la mujer interpuso una demanda de "medidas provisionalísimas" preparando la separación de su marido e interesando que "se le otorgue el uso de la vivienda en exclusiva" porque el piso y la finca están "acondicionados para su gran invalidez, careciendo asimismo de recursos económicos". Por último, la mujer afirmaba estar "atemorizada" por las posibles represalias porque
