L D (EFE) Fernando Vallespín mostró su sorpresa porque el último euro-barómetro refleja a la Policía y al Ejército como las instituciones de más confianza para los europeos, mientras que los partidos políticos ocupan el último lugar.
A su juicio esto demuestra que hay una "sensibilización con todo lo que tiene que ver con la seguridad y esto es una cuestión que no podemos ignorar". Añadió que las sociedades occidentales se sienten "vulnerables", lo que ha generado un clima de "desconfianza" hacia las instituciones democráticas, lo que "deriva de la amenaza terrorista". Eso sí, el director del CIS comentó que los musulmanes que están en Europa se radicalizan al ver la visión que los occidentales tienen de ellos.
Sobre el último barómetro del CIS, en el que el dicen que el paro vuelve a situarse como el principal problema para los españoles por delante del terrorismo, dijo que "el declive del terrorismo" como preocupación "es muy pequeño" y precisó que después del 11-M "se produjo un ascenso muy alto" y ahora la situación tiende a equilibrarse, aunque hay que ver cómo evoluciona, apuntó.
Por su parte, Antonio Elorza señaló que "decir que el terrorismo actual no tiene nada que ver con la doctrina islámica es un error", aunque consideró que "hay que ayudar a los islamistas moderados". Es decir, añadió, "no se trata de satanizar al Islam, sino de reconocer que sus terroristas no son simples terroristas internacionales, sino terroristas musulmanes que se fundamentan en su fe". Para Elorza no basta con la lucha policial contra el terrorismo sino que es preciso "hacer un movimiento de integración de minorías porque los guetos producen integrismo, al igual que las élites".
Por ello valoró la decisión de "controlar las mezquitas para tratar de enseñar en España un Islam de paz, que lo hay y también es ortodoxo". Concluyó señalando que "esta penetración en medios musulmanes no sólo es favorable para la sociedad occidental sino también para los propios musulmanes, que no sueñan con un Afganistán".
A su juicio esto demuestra que hay una "sensibilización con todo lo que tiene que ver con la seguridad y esto es una cuestión que no podemos ignorar". Añadió que las sociedades occidentales se sienten "vulnerables", lo que ha generado un clima de "desconfianza" hacia las instituciones democráticas, lo que "deriva de la amenaza terrorista". Eso sí, el director del CIS comentó que los musulmanes que están en Europa se radicalizan al ver la visión que los occidentales tienen de ellos.
Sobre el último barómetro del CIS, en el que el dicen que el paro vuelve a situarse como el principal problema para los españoles por delante del terrorismo, dijo que "el declive del terrorismo" como preocupación "es muy pequeño" y precisó que después del 11-M "se produjo un ascenso muy alto" y ahora la situación tiende a equilibrarse, aunque hay que ver cómo evoluciona, apuntó.
Por su parte, Antonio Elorza señaló que "decir que el terrorismo actual no tiene nada que ver con la doctrina islámica es un error", aunque consideró que "hay que ayudar a los islamistas moderados". Es decir, añadió, "no se trata de satanizar al Islam, sino de reconocer que sus terroristas no son simples terroristas internacionales, sino terroristas musulmanes que se fundamentan en su fe". Para Elorza no basta con la lucha policial contra el terrorismo sino que es preciso "hacer un movimiento de integración de minorías porque los guetos producen integrismo, al igual que las élites".
Por ello valoró la decisión de "controlar las mezquitas para tratar de enseñar en España un Islam de paz, que lo hay y también es ortodoxo". Concluyó señalando que "esta penetración en medios musulmanes no sólo es favorable para la sociedad occidental sino también para los propios musulmanes, que no sueñan con un Afganistán".
