Cuando una empresa inicia un proceso de reducción de costes, busca mejorar su competitividad y rentabilidad, en la mayoría de casos. Para conseguirlo, el 77% de las empresas opta por mejorar sus procesos de negocio, y un 60% decide reducir el coste en las partidas correspondientes a proveedores.
La optimización de sus infraestructuras tecnológicas es citada por casi el 50% de las compañías estudiadas, y la reducción de personal por un 47%.
Con todo, tres años después de haber anunciado un plan de ahorro, sólo el 30% de las empresas mantiene sus objetivos de ahorro. Según el estudio, la aplicación de un plan de recortes hace que las empresas consigan ahorros a corto plazo, pero estas acciones pierden su efectividad con el tiempo, bien por falta de sistemas de seguimiento, de compromiso y colaboración por parte de los grupos de trabajo, o por falta de continuidad de los miembros involucrados.
Sin embargo, Ernst & Young defiende que "es posible reducir costes sin comprometer la ventaja competitiva de las empresas; que un esfuerzo de optimización de costes puede gestionarse en toda la estructura de la empresa y que puede ser mantenido a lo largo del tiempo".
La auditora y asesora Ernst & Young, junto con la Asociación para el Progreso de la Dirección (APD) y HR Access, organizaron hoy en Barcelona la jornada 'Las claves del éxito de un programa de reducción de costes sostenido', con la asistencia de cerca de un centenar de empresas locales.