Noticia publicada el 21-11-2008

Con el fin de evitar este proceso, los principales bancos centrales, liderados y coordinados bajo la batuta de la Reserva Federal (Fed) están dispuestos a rebajar nuevamente los tipos de interés (en
EEUU el tipo actual se sitúa en el 1%), hasta
cuotas próximas al 0%. Y ello, con el objetivo de
animar el consumo mediante una nueva expansión del crédito a nivel mundial.
En concreto, la Fed recortará los tipos hasta el 0% en los dos próximos meses, según los analistas de JPMorgan. Una rebaja de 50 puntos básicos en cada una de las dos próximas reuniones que mantendrá el banco central de EEUU en diciembre y enero, respectivamente, según el economista de la entidad Michael Feroli.
Así,
el precio del dinero (interés) se mantendrá próximo al 0% durante 2009, para combatir la caída de precios (deflación) que está sufriendo la primera potencia mundial. Una
espiral deflacionista que augura una fuerte contracción de la demanda nacional, cuyo peso equivale casi al
70% del PIB de EEUU. Algo que traerá como resultado una
nueva oleada de despidos masivos, cierre de empresas y una caída generalizada de la actividad económica, informa
Bloomberg.
¿Una nueva acción coordinada?
Sin embargo, la Fed no será el único organismo financiero central dispuesto a reducir a 0 los tipos de interés, ofreciendo dinero prácticamente gratis. Así, los
principales bancos centrales del planeta están barajando esta misma posibilidad. No obstante, durante la pasada
cumbre del G-20 para combatir la crisis financiera los líderes políticos acordaron mantener e, incluso,
impulsar la actual política monetaria tendente a reducir los tipos, tal como viene sucediendo en los últimos meses.
Japón mantiene los tipos en el 0,3%
El Banco de Japón ha decidido este viernes mantener los tipos en el 0,3%, después de haber aplicado recientemente un recorte desde el 0,5%. De hecho, la economía nipona, que acumula ya más de una década de estancamiento económico, lleva años con tipos de interés próximos al 0%, sin que ello haya evitado en absoluto la parálisis que sufre su economía.
El Banco Central de
Japón bajó los tipos recientemente tras reconocer el riesgo de caer nuevamente en la deflación. El organismo avanzó que podría mantener los tipos próximos al
0% hasta, como mínimo, 2010. Una estretegia que, según los gobiernos y los bancos centrales, servirá para que la economía mundial salga de la peor
recesión económica desde la II Guerra Mundial.
Brown apuesta por nuevos recortes
El primer ministro británico,
Gordon Brown, también ha anunciado nuevas rebajas de tipos para combatir el desplome de los precios, aunque advierte de que tales recortes serán temporales, informa
Times. Asimismo, el Banco Central Europeo avanza en esta misma dirección, tras rebajar el precio del dinero hasta el 3,25% en su última reunión.
Todo ello apunta a que los
bancos centrales "nos dirigen hacia un tipo de interés mundial del 0%'', según
Tomoko Fujii, jefe de economía y estrategia en el Bank of America Corp en Tokio, informa
Bloomberg.
Sin embargo, la inyección masiva de liquidez que llevan aplicando desde hace meses los bancos centrales no han impedido, igualmente, la
llegada de la deflación a las economías desarrolladas. El
índice de precios al consumo de EEUU cayó un 1% el pasado mes de octubre. Se trata del
primer descenso de precios que sufre la economía norteamericana desde 1947 (más de 60 años).
Ante esto, algunos de los miembros que componen la Fed están dispuestos a aplicar nuevas rebajas de tipos, con el fin de estimular el crecimiento económico por el lado de la demanda nacional.
Espiral deflacionista
Una estrategia que, según Feroli, no está exento de riesgos para la Reserva Federal. Y es que, un tipo próximo a 0 podría drenar fácilmente la "confianza de la población" y, por extensión, de los inversores, en la estabilidad de la propia Fed y de la economía de EEUU.
En la última reunión que celebró este organismo, a finales de octubre, sus miembros reconocieron el riesgo de caer en una espiral deflacionista. Algo que, según el analista de JPMorgan, presionará al presidente de la Reserva, Ben Bernanke, para aplicar una política monetaria aún "más agresiva".
En este sentido, no descarta que la Fed incluso compre la enorme deuda que acumulan los gigantes hipotecarios Fannie Mae y Freddie Mac, nacionalizados el pasado septiembre tras su quiebra, así como otras entidades hipotecarias. Ambas compañías poseen más del 50% del mercado hipotecario de EEUU.
Los riesgos de una política monetaria expansiva
El problema consiste en que la absorción pública de ambas, con una
deuda superior a los 5 billones de dólares, causaría
el peor escenario posible: el
Armagedón económico, según fue calificado por algunos analistas. Es decir,
la deuda pública de EEUU se duplicaría con dicha operación, acentuando aún más las
dudas sobre la solvencia del propio Estado, tal y como adelantó
LD.
El tipo de interés efectivo de la Reserva Federal (
Fed Funds) se sitúa en la actualidad en el
0,63%. El
nivel más bajo desde mayo de 1958, informa
Reuters. La cuestión es que, pese a todo, los precios ya han caído en octubre y el consumo no da señal alguna de mejoría, más bien todo lo contrario.
Caída de precios a nivel mundial
Además,
la caída de precios se generaliza. Desde el pasado verano el índice
de precios a nivel mundial ha sufrido una caída del 32%, tal y como refleja
Bespoke Investment Group.

Curiosamente, hasta hace apenas 3 meses, la principal preocupación de los analistas y organismos reguladores se centraba en el creciente aumento de la inflación. Sobre todo, tras la subida histórica de precios que durante varios meses registró el petróleo.
Sin embargo, en la actualidad, la situación es justo la contraria. Una búsqueda del término "deflación" en los medios de comunicación en internet muestra que la utilización de este término por los analistas se ha disparado un 220% desde entonces.

Además, las últimas previsiones de la Fed sobre la economía avanzan un
desplome del 1% del PIB para 2009. Y es que, de momento, la economía estadounidense se enfrenta a la
peor recesión desde los años 70.
El desempleo se dispara en EEUU
Por otro lado, la destrucción de empleo sigue su curso. Las solicitudes de subsidio por desempleo aumentaron en 27.000 la semana pasada y llegaron a 542.000, la más alta desde julio de 1992, según informó el jueves el Departamento de Trabajo de EEUU.

El promedio de solicitudes en cuatro semanas, un indicador menos volátil, subió en 15.750 y llegó a 506.500, el nivel más alto desde enero de 1983. La cifra de personas que en la semana terminada el 8 de noviembre seguían percibiendo el subsidio, pagado por los gobiernos de los Estados, aumentó en 109.000 y llegó a 4,01 millones, según el informe. El promedio en cuatro semanas de las personas que permanecían en el seguro de paro subió en 71.250 y alcanzó a 3,86 millones.

Mientras que las solicitudes nuevas señalan el ritmo de pérdida de empleos, la permanencia en el seguro de desempleo muestra cuán difícil es encontrar un empleo nuevo. Ante tal incremento, el Congreso de EEUU aprobó el jueves una medida que extiende por tres meses los beneficios de desempleo, en momentos en que millones de estadounidenses sufren la pérdida de sus trabajos.
Washington extiende los subsidios de paro
La medida amplía el período actual de 26 semanas de beneficios de desempleo y ayudará en particular a aquellas personas que han agotado sus subsidios, ya que podrán recibir subsidios por otras siete semanas. Quienes viven en estados con tasas de desempleo superior a la tasa nacional del 6%, podrían recibir hasta 13 semanas de asistencia adicional, por encima del período normal.
Se calcula que la cifra promedio de beneficios a nivel nacional es de alrededor de 300 dólares por semana, por concepto de subsidios. La medida significa que el costo de la extensión de los beneficios de desempleo sería de unos 6.000 millones de dólares.
En lo que va del año, la economía estadounidense ha perdido más de 1,2 millones de empleos, informa
Efe. El Departamento de Trabajo informó que el número de
estadounidenses que siguen activamente buscando empleo superó los 10 millones. Mientras, los
grandes fabricantes de coches están pendientes de presentar un plan de viabilidad para recibir ayudas públicas del Gobierno ante el
inminente riesgo de quiebra de General Motors, Chrysler y Ford. La
caída de estas 3 compañías podría dejar sin trabajo a cerca de 3 millones de empleados.