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Puigdemont pide debatir el referéndum en el Congreso, pero sin votación

Solicita por carta a Ana Pastor que organice una sesión para que pueda informar en persona de los planes de su ejecutivo

(Barcelona)
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Carles Puigdemont | EFE

Carles Puigdemont pretende comparecer en el Congreso de los Diputados para explicar que el día 1 de octubre se celebrará en Cataluña un referéndum de autodeterminación con la pregunta "¿Quiere que Cataluña se convierta en un Estado independiente en forma de república?". El presidente de la Generalidad ha enviado una carta a la presidenta del Congreso, Ana Pastor, en la que le solicita que organice un debate sobre la situación en Cataluña, pero sin votación.

En la misiva, el sustituto de Artur Mas afirma que ha intentado sin éxito negociar con Mariano Rajoy la celebración de una consulta y que ante la invitación que le cursó el presidente del Gobierno para debatir en la cámara baja, acepta, pero siempre que el acto parlamentario no concluya en votación. En el ánimo de Puigdemont pesa el final del plan Ibarretxe, que feneció en el Congreso, y otros precedentes. "Es sabido -escribe el president- que el Congreso de los Diputados ha tratado, a lo largo de estos últimos años, propuestas formuladas por diferentes grupos parlamentarios catalanes para resolver las demandas mayoritarias de los ciudadanos de Cataluña. Lamentablemente, estas aspiraciones legítimas y mayoritarias siempre han sido rechazadas, recortadas o incumplidas, ya sea en la cámara que usted preside o en el seno del Gobierno español".

Así es que Puigdemont no está dispuesto a someter el proyecto separatista al escrutinio de los diputados del Congreso, pero sí quiere pronunciar un discurso, montar unos "juegos florales" sobre la independencia de Cataluña para advertir a los diputados de lo que pasará en Cataluña en los próximos meses, organizar una sesión a su mayor gloria y para que sus señorías puedan escuchar de viva voz de Puigdemont la secuencia prevista de acontecimientos de la política catalana con el colofón del referéndum anunciado para el 1 de octubre. No hay nada que negociar, pero el dirigente nacionalista quiere expresar por extenso la lista de supuestos agravios sufrido por la región.

"Cómo hemos llegado hasta aquí"

De esta manera, Puigdemont redacta que "en consecuencia, no parece razonable volver a formular propuestas que están destinadas a correr la misma suerte. Sin embargo, sí me parece importante que todos los diputados del Congreso puedan escuchar, en tanto que máximo responsable institucional de Cataluña, las razones por las cuales hemos llegado hasta aquí y por qué mi Gobierno solicitó dialogar sobre la propuesta de referéndum con el Gobierno español. Estoy convencido de que un debate de esta trascendencia es necesario y se ajusta a lo que los ciudadanos esperan de sus instituciones de representación".

Cuando Puigdemont avanzó la semana pasada que quería ir al Congreso a pesar de que el referéndum es ya "ineluctable", según su propia expresión, la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, le contestó que la cámara no es una sala de conferencias. El rechazo no ha hecho mella en el ánimo de Puigdemont, que quiere utilizar la plataforma del Congreso al modo de Pablo Iglesias.

Puigdemont ha dado curso a la carta a Ana Pastor cuando comienzan a crecer las críticas internas y de la CUP al formato de referéndum organizado por voluntarios.

El presidente de la Generalidad y el vicepresidente y líder de ERC Oriol Junqueras pretenden que el peso de la organización y celebración recaiga en 4.500 "agentes electorales" seleccionados en una bolsa a la que podrían apuntarse personas sin trabajo puesto que se cobrarán dietas. Además, quieren que los socios de entidades como la Assemblea Nacional Catalana (ANC) y Òmnium Cultural se hagan cargo del control de las mesas. Tanto Puigdemont como Junqueras insisten en que el 1-O no se parecerá en nada al 9-N y que los resultados serán vinculantes. Sin embargo, el recurso a voluntarios alimenta las dudas sobre las verdaderas intenciones de los promotores de la consulta.

Fuentes convergentes afirman que Puigdemont quiere ofrecer una última oportunidad de diálogo al Gobierno y testar en directo las posibilidades de abrir una negociación que indefectiblemente acabaría en una consulta de autodeterminación.

La respuesta del Gobierno: quiere votación

Como respuesta, el Ejecutivo ha emitido un comunicado en el que considera que ha habido una "rectificación" en la decisión de Puigdemont. Pero avisa de que el presidente catalán no puede decidir el formato de la comparecencia.

"El Gobierno entiende que el señor Puigdemont no puede condicionar ningún formato parlamentario relativo a su comparecencia, que corresponde decidir a la Cámara, y mucho menos poner obstáculos a que el Congreso dé su opinión a través de una votación parlamentaria", subrayan.

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