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Evita la corrupción en su discurso

Rajoy señala como "enemigos" de la recuperación a Rivera, Iglesias y Sánchez

Huye de los problemas internos reivindicando su gestión y atacando a Rivera: "Le hemos dado la vuelta a la situación como nadie nunca en este país".

Rajoy, en un momento de su discurso | David Mudarra/PP
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Mariano Rajoy buscó reconducir el debate público tras una semana negra para el PP, en la que todo falló para desesperación de los candidatos que se juegan el tipo en los comicios del 24 de mayo. A la "terrible" gestión del caso Rato se sumaron los presuntos escándalos de Federico Trillo y Vicente Martínez-Pujalte, las facturas de Rita Barberá, el enfrentamiento a más entre Soraya Sáenz de Santamaría y María Dolores de Cospedal… "Parece que estamos en un punto de no retorno", se exasperaba un ministro. Y, dentro del propio partido, algunos apuntaron directamente a Rajoy como culpable.

En ese ambiente tan espeso, tan complejo para quienes concurren a las elecciones en menos de un mes, el presidente se rodeó de jóvenes en un acto centrado en lanzar consignas sobre la creación de empleo. "Quiero dar las gracias al Gobierno", afirmó un autónomo de la localidad de Ciudad Rodrigo. Otro, de 25 años, comentó que acaba de crear una empresa con un grupo de amigos: "Presidente, que ningún joven que tenga un proyecto tenga que irse", imploró a Rajoy.

Ataque a Ciudadanos

Todos los que tomaron la palabra en Salamanca, bastión del PP en el que tampoco está atada la mayoría absoluta, lanzaron dos ideas muy claras, que fueron acompañadas con sendos vídeos preelectorales. La primera y principal, "el empleo". "Cada día, 518 jóvenes sonríen", destacó Beatriz Jurado, la responsable de Nuevas Generaciones. Pero, a renglón seguido, se alertó claramente sobre Ciudadanos. "Nadie que sea de pueblo puede votar a Ciudadanos, Podemos o UPyD", llegó a afirmar Javier Santos, cabeza de cartel del pueblo de Almanza. "¿Qué hay de la experiencia?", se preguntó a través de las pantallas.

Rajoy recogió el testigo, y prácticamente desde el principio pasó al ataque. De nuevo, optó por la tesis del PP o el caos. "El enemigo del cambio y la recuperación es la frivolidad", avisó sobre Albert Rivera, al que no mentó expresamente. Metió en el mismo saco a Podemos y al PSOE. "Hombre, ¡por favor!", exclamó cuando se refirió a la propuesta de subida del IVA planteada por Ciudadanos. A su juicio, las propuestas económicas que se escuchan estos días son "un disparate de extraordinarias proporciones", como también "volver al siglo XIX" o recuperar los planes socialistas.

En síntesis, para Rajoy, votar a cualquier otra formación que no sea el PP atraerá los nubarrones de antaño y pondrá en peligro la creación de empleo, que prometió que irá a más en los próximos meses. "España necesita un futuro en el que no puede haber frivolidades, ni se pueden tomar decisiones, como quieren algunos, sin ni siquiera pensar", volvió a atacar en otro momento de su intervención.

El balance del Gobierno

El presidente también se reivindicó. Una y otra vez, casi gritando, tras unos días en los que -en privado- ha mostrado su frustración por la crisis que está atravesando el partido. "Estoy muy orgulloso de ser presidente del PP", destacó en varias ocasiones, sacando pecho de que es la formación que más candidatos presenta en el territorio nacional pese a los momentos "difíciles y complejos".

Por su puesto, Rajoy no se refirió en ningún momento a Rodrigo Rato, con quien compartiera mesa del Consejo de Ministros en época de Aznar. Más aún, excluyó la lucha de la corrupción de su discurso tras una semana en la que al PP se le han multiplicado los presuntos escándalos. "Le hemos dado la vuelta a la situación en dos años y medio como nadie lo ha hecho nunca en nuestro país", defendió su balance, dejando claro -para quien así quisiera entenderlo- que es mejor al que dejó su propio partido en 2004.

En uno de sus peores momentos, Rajoy se refugió en territorio de Juan Vicente Herrera, uno de sus barones que más posibilidades tiene de mantenerse en el poder sin tener que pactar, y con el que comparte amistad desde hace años. Ambos estuvieron hablando un rato antes del acto, con tono serio. Después, el presidente recibió el cariño de los jóvenes del PP, que le reclamaron fotos y elogiaron. "Si se mantiene la económica los años que vienen pueden ser muy buenos", prometió. "Es la verdad y hay que explicarlo", reclamó al PP, envuelto estos días en lo que él llama "ruido".

Este mismo lunes, Rajoy protagonizará un desayuno informativo en el que se tendrá que enfrentar a todo lo que huyó en el acto de Salamanca, ya que tendrá que enfrentarse a las preguntas de los periodistas. Un formato al que no se sometía desde que es presidente del Gobierno.

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