
(Libertad Digital) A finales de 2006 el juez Juan Del Olmo llevó a cabo una operación por un presunto caso de tráfico de explosivos en el que fueron detenidos dos agentes de Policía, un confidente policial y su mujer. Todo comenzó cuando el diario El Mundo informó de que dicho confidente había entregado cinco kilos de explosivos de Goma 2 a la Policía.
A los agentes Celestino Rivera, que intentó suicidarse en los calabozos de la Audiencia Nacional pocos días después de su arresto, y Jesús Parrilla se les acusó de revelación de secretos que causó "grave perjuicio a la causa pública", por la supuesta filtración de datos relevantes de investigación. El fiscal se opuso a que fueran excarcelados por entender que persiste el riesgo de que se fuguen teniendo en cuenta "las consecuencias sociales y profesionales" que conllevan la investigación de los hechos para ambos agentes. En el auto de imputación, sin embargo, no se aclara qué tipo de información se filtró. Sólo se les vio hablando con un periodista sin que en ningún momento se supiera de qué estaban hablando.
Tal y como informa este lunes El Mundo el caso ya no está en la Audiencia Nacional sino en los juzgados de Plaza de Castilla. El fiscal mantiene la acusación realizada por el juez Del Olmo de revelación de secretos pero sólo solicita una multa para cada uno de los policías de 14 meses a razón de 10 euros diarios. Es decir 4.200 euros para cada uno. Una multa leve para unos agentes que Del Olmo trató como peligrosos delincuentes y cuya fianza –150.000 euros cada uno– era bastante mayor a los que recibieron, por ejemplo, los principales dirigentes de la izquierda radical proetarra.
El diario revela además que hasta ahora, casi dos años después de conocerse el caso, el periodista de El Mundo aún no ha sido llamado a declarar por la Justicia. No lo hizo en su momento Del Olmo, y tampoco lo ha hecho hasta ahora el fiscal.
