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Estatuto andaluz

Falsa religión por política

El presidente de la Junta de Andalucía, y presidente del PSOE, ha declarado en tono indignado que ya está dicho todo sobre la abstención del domingo. Falso. Por parte de su partido, por ejemplo, aún no se ha dicho todavía que usted debería dimitir por ser el primer responsable del fiasco político del referéndum. Mientras que no lo diga, tendremos que mantener que la reacción ideológica, engañosa, de los socialistas ante el fracaso del referéndum del Estatuto de Andalucía es similar a la que tuvieron después de la bomba de ETA en Barajas: negar la realidad.

Proponen una reforma del Estatuto de Andalucía para cambiar ilegalmente la Constitución, pero niegan, o mejor, no quieren saber nada de la bajísima participación de los ciudadanos en el referéndum. De modo parecido, resulta contradictorio, e incluso atrabiliario, que alguien apele al diálogo permanentemente con los terroristas por un lado, pero boicotee las propuestas del PP en el Parlamento por otro.

Sin embargo, el PSOE habla, habla y habla de la "buena nueva" del "diálogo" y de la reforma de los Estatutos sin interesarse por las "mediaciones" reales, sociales e históricas que determinan la calidad de nuestra democracia, por ejemplo, la baja participación, en realidad, desprecio de los ciudadanos andaluces a participar en el engaño de un nuevo Estatuto para Andalucía. La negación de la realidad es una operación ideológica tan truculenta como vieja, tan perversa como estulta, tan banal como maligna. Agotados todos los referentes de sentido racional y empírico, para los socialistas parece una necesidad regresar al socialismo como un absoluto, o mejor, a la "democracia" como si se tratara de una religión.

Se trata, en efecto, de hacer pasar por política lo que es propio de la religión: la fe, la confianza ciega en una buena nueva es la única salvación. De acuerdo con la doctrina masónica en la que profesa la mayoría de los ideólogos del PSOE, la fe del cristianismo, la confianza absoluta en la buena nueva que nos trae Cristo, ha sido trasvasada al "socialismo" de Zapatero. Reapropiada y pervertida hace estragos. Como dijo el clásico, la perversión de lo mejor da lo peor.

Al margen de los hechos y las razones, asuntos por los que el cristianismo nunca pasó de puntillas, el socialismo de Zapatero nos pide que creamos con confianza ciega tanto en la fuerza del "diálogo por el diálogo" con los terroristas como en la reforma de los Estatutos de Autonomía para romper la unidad de la nación española. "Diálogo sin reglas" y "reforma de los Estatutos sin legitimación" son los dos tópicos del salvajismo político socialista, que hacen estragos en la vida democrática española.

El Sr. Maestre es filósofo y escritor. Su último libro publicado es La escritura de la política (2012). Miembro del panel de Opinión de Libertad Digital y comentarista de esRadio.