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Agapito Maestre

¡Política exterior de Sánchez!

Entre la gorra de González y la alianza de las civilizaciones de Zapatero.

Entre la gorra de González y la alianza de las civilizaciones de Zapatero.
Pedro Sánchez es increpado por un ciudadano. | Dailymotion

La política exterior de Sánchez es de pena y la interior de desesperación. Así desprecia un ciudadano medio y culto la acción del gobierno de España. Yo sería un poco más severo en la valoración. La política exterior es para mayor gloria del político Sánchez y la interior es para liquidar la nación española. Mientras que en la segunda sus éxitos son notables, porque España se hunde cada vez más en términos económicos, sociales y políticos, tiendo a pensar que su movida en la política exterior no le está saliendo bien, entiéndase bien para favorecer sus intereses más personales como ser nombrado un cargo en algún organismo de carácter internacional. Tampoco creo que pueda optar al premio Nobel de la paz a pesar de sus notables esfuerzos por hacerlo mal; porque su maldad es de libro, o sea muy vulgar, no será premiado.

La huida de Sánchez al exterior, o mejor, su manía por viajar y viajar a cargo del erario público, para tapar las cositas de su esposa no le saldrán gratis. Su mal rollo sobre la creación de un estado palestino ha sido formulado a destiempo y de forma ridícula. Nada ha sacado en claro de sus visitas a Portugal, Irlanda, Noruega, Polonia, Eslovenia, etcétera. Al contrario, se ha acostumbrado a recibir bofetadas allá por donde ha ido. Aparece como lo que es: un tipo sin sustancia. Por insustancial y pretencioso, en fin, por sus pavoneos será condenado al ostracismo, dicen los expertos en sanchismo. Quizá. De momento, yo solo veo que es tratado con desprecio por Biden, que ni siquiera le convoca junto a otros líderes europeos. Macron, Scholz y Meloni no lo pueden ni ver, y Mohamed lo recibe en Marruecos con displicencia. Entonces, ¿cuáles son los líderes mundiales que lo tratan con deferencia? Quizá Maduro y Lula estén entre sus mejores amigos. ¡No está mal! Creo que Sánchez, después de este batacazo monumental sobre Hamás y Palestina, ya no podrá aspirar a mucho en el orden internacional.

Ha querido volver a jugar la carta de Zapatero en favor de Irán y le ha salido mal. Tampoco ha sabido rodearse del halo del viejo González, quien en el pasado fue muy reticente a establecer relaciones con el Estado de Israel, pero no le quedó más remedio para no quedarse al margen de la UE. Sí, González siguió a Franco, al menos, en la primera parte de la conjura judeo-masónica contra España; estaba más a gusto con los moros que con los judíos, González nunca dio un paso firme a favor del Estado de Israel y, cuando visitó el Muro de las Lamentaciones, prefirió ponerse antes una gorra de taxista que la noble kipá.

Pues eso, entre la gorra de González y la alianza de las civilizaciones de Zapatero, Sánchez ha querido vestirse con el traje de domingo de un gran estadista internacional. Falso. Su preocupación por la paz en Gaza es mero postureo, un preámbulo para ocultar lo evidente, Sánchez está al borde del abismo. En Israel lo dicen de otro modo: Sánchez es un cero absoluto. No puede cambiar el signo negativo de las encuestas para las próximas elecciones del PSOE y menos detener el escándalo de los trapicheos de su esposa y la corrupción de las mascarillas.

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