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Educación para la ciudadanía

Iglesia o socialismo

La lección práctica de educación liberal y democrática que está dando la Iglesia católica española oponiéndose a la asignatura de Educación para la ciudadanía es ya un fenómeno político de extraordinaria envergadura democrática para la Europa que lucha, por encima de todo, por las libertades individuales. Por el contrario, el empecinamiento de Zapatero por mantener el núcleo duro de su reforma educativa, a saber, la asignatura de Educación para la Ciudadanía como instrumento de adoctrinamiento laicista, saltándose la concepción aconfesional de nuestro Estado, es ya objeto de estudio entre los teóricos de la democracia occidental; la legislación que justifica la materia en cuestión es una prueba inequívoca de cómo un Estado democrático se vuelve totalitario.

El decreto-ley por el que se regula esta asignatura deja las cosas meridianamente claras. Se trata de una asignatura para "modelar" hasta el último reducto de la intimidad de nuestros escolares. Afectos y emociones tienen que ser intervenidos por el Estado. Porque la Iglesia es la principal institución que se ha enfrentado con claridad y contundencia a esa concepción totalitaria de la vida personal, es menester reconocer que aparece como la primera defensora del sistema de libertades recogido en la Constitución. La Iglesia católica española no defiende los intereses de sus feligreses o, en lenguaje secularizado, de sus adeptos, sino que está defendiendo el derecho de cualquier español a que no sea agredido el derecho a educar a sus hijos de acuerdo con su ideario moral. Defender los derechos y libertades que nos garantiza la Constitución es el único objetivo de la Iglesia.

En otras palabras, la Iglesia católica está defendiendo una cultura política liberal. Más aún, la Iglesia está limitándose a sí misma en su defensa de las libertades a los argumentos que se inscriben dentro de la Constitución. La defensa de la Iglesia católica de los derechos recogidos en los artículos 27.3 y 16.1 de la Constitución española no se hacen desde una instancia ajena al sistema constitucional. Por lo tanto, no es menester que nadie venga en ayuda de los cristianos, por decirlo con el lenguaje alambicado de Habermas, a traducir su "lenguaje religioso y de principios" en una terminología más asequible para las mentes plenamente secularizadas. No, no, se trata de que la Iglesia esté aportando elementos religiosos para defender nuestra democracia, sino que está defendiendo el orden constitucional de acuerdo con los parámetros de una cultura política que establece la liberal Constitución española.

La Iglesia, pues, no hace otra cosa que un ejercicio de ciudadanía. Sí, sí, a la Iglesia católica, como entidad pública sometida al Estado de derecho, nadie puede negarle que sea, por el momento, la principal institución que se ha enfrentado a quienes quieren acabar con nuestro sistema de libertades, según está recogido en la Constitución. Reitero, para evitar equívocos torticeros o pecuniarios como los que mueven a la FERE, no se trata de que la Iglesia quiera aparecer como una fuente básica para fundamentar la democracia española, sino como una defensora del orden liberal y democrático instituido por nuestra Constitución. Frente al orden liberal y laico, jamás laicista, que defiende la Iglesia española, el Gobierno de Zapatero, de acuerdo con las tradiciones revolucionarias y totalitarias del socialismo del XIX, quiere terminar con el sistema de libertades de la actual democracia española para hacer del Estado intervencionista una "religión" que amaestre las conciencias. Que no digan otra cosa los "intelectuales" al servicio del socialismo. Se engañan para engañar.

Nadie decente leerá el decreto que regula dicha materia sin extraer la siguiente conclusión: quienes defienden la asignatura de Educación para la ciudadanía, según los planteamientos del Gobierno, no sólo están atacando el sistema de libertades en general de todos los españoles, sino el derecho de los padres a elegir la educación de sus hijos en los ámbitos de la moral y la política, recogidos en la Constitución española. Es sólo al Estado, según el socialismo, a quien corresponde no sólo la educación del pueblo, sino el adoctrinamiento de sus afectos y sentimientos. No exagero lo más mínimo. Lean el decreto citado y comprobarán que me quedo corto.

En esta circunstancia dramática para la vida democrática de los españoles, tengo la sensación de que el PP, a pesar de su crítica al Gobierno, no está tomándose demasiado en serio ni el ataque de Zapatero a nuestro sistema de libertades ni la defensa que de ese orden está llevando a cabo la Iglesia católica como institución pública. Así las cosas, o se defiende el adoctrinamiento de las conciencias a través de la asignatura de Educación para la Ciudadanía o se defiende la libertad de acuerdo con la lucha emprendida con la Iglesia católica. O el PP, y cientos de intelectuales, se alinean con quienes, como la Iglesia católica, están dando la batalla por la libertad o terminarán allanándose al sistema anticlerical, laicista y cesarista que Zapatero quiere imponer a los españoles.

El Sr. Maestre es filósofo y escritor. Su último libro publicado es La escritura de la política (2012). Miembro del panel de Opinión de Libertad Digital y comentarista de esRadio.

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