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En esta seccioncilla suelo publicar algunos reproches contra mi persona, lo que me permite divulgar también algunos encomios; por ejemplo, este. Lo escribe Rafael Martín Gómez: "Le conocí personalmente, don Amando, cuando nos movíamos en la clandestinidad los que defendíamos la libertad, la democracia […] Fue secreto aquel encuentro y nos quedó el miedo a que se llegara a saber que habíamos dialogado con usted. Al cabo de los años, con más de 25 años de democracia […] observo que determinados comportamientos del poder son casi idénticos a aquellos y han vuelto y están ahí todos los días. Y usted, don Amando, sigue defendiendo los grandes principios que enaltecen al hombre y al régimen democrático. ¿Cuántos intelectuales no se atreven ya ni a expresar su pensamiento públicamente por temor a que se les critique? […] Mi enhorabuena y mi felicitación porque siga con la frescura intelectual de sus años mozos". Gracias don Rafael, me ha quitado usted muchos años, o más bien me los ha dado.
Juan Díaz-Laviada (Madrid) me remite una emilia muy animosa. Transcribo algunas frases. "Todo mi apoyo y un fuerte abrazo ante las acusaciones de machista y xenófobo que le hace la progresía por el asunto del artículo de FAES [Cuadernos de Pensamiento Político, num. 9]. Es curioso cómo los progres manipulan las estadísticas: siempre comparan los casos de maltratos en parejas de hecho y en matrimonios en números absolutos, por lo que, claro, siempre salen muchos más entre matrimonios. Deberían, si fuesen intelectualmente honestos, hacer la simple división […] y entonces se vería cómo proporcionalmente hay más casos de maltrato en parejas de hecho que en matrimonios". La observación es muy pertinente por ser de sentido común. Desgraciadamente hay altos cargos que no saben aplicar la regla de tres para calcular un porcentaje, quizá porque se consideren "de letras".
Ya que estamos aquí, permítaseme una pequeña enmienda a lo escrito en el artículo de FAES. Creo que no dejé muy claro que el factor de las parejas de hecho por sí mismo propende poco a la violencia contra la mujer. Lo fundamental es que ese factor se asocie a otros que revelan marginación o falta de control social. Aun así, sospecho que el factor decisivo es la condición inmigrante. Pero no es porque los extranjeros sean más violentos sino porque muchos de ellos se mueven en condiciones de marginación o arrastran un déficit de control social. Claro que se puede mantener esa opinión o cualquiera otra. Lo grave es que, por mantener la mía, sea yo objeto de diversos tipos de censura o de acoso. Por lo visto, algunos progresistas piensan que las palabras delinquen. Por una vez lamento haber acertado en mis predicciones. En lo que llevamos de año han aumentado escandalosamente los casos de violencia doméstica. Es lo que pronostiqué. La legislación que pretendía erradicar la "violencia de género" ha sido nefasta. Habrá que seguir pensando. Por desgracia, algunos utilizan la cabeza principalmente para embestir.
J. Llorca-Gisbert me envía una emilia entre irónica y afectiva: "Felicidades por haber recibido el premio antifeminista de la tertulia feminista de Asturias […] Resulta que eres un sacrílego, porque el fanatismo, el radicalismo actual no es otro que el feminismo y esta peste radical feminista que nos invade y que hace que hasta la Iglesia recule ante el más mínimo asomo de cordura. Creo que habría que poner en marcha un verdadero movimiento antifeminista que detuviera esta nueva forma de fundamentalismo". No soy yo tan radical, pero sí reconozco que el feminismo está empezando a ser una nueva forma de sexismo, de racismo incluso, o por lo menos de programada intolerancia.
Javier Aymerich Bartolomé me anima mucho con su comentario: "El otro día leí que alguien le proponía para ingresar en la Academia [RAE]. A mí no me parece nada descabellado, me parece estupendo y no veo por qué se sonroja con la idea. Ánimo a usted y a los suyos". Muchas gracias, don Javier, aunque yo no sepa muy bien quiénes son los míos. Puede que no me sienta cómodo en un club que acoja a individuos como yo. Pero que cunda la opinión transcrita.
En relación a los ataques que sufre la COPE, Guillermo Arias del Río (Berlín, Alemania) transcribe el famoso poema de Martin Niemöller, el teólogo protestante que luchó contra el nazismo y a favor del pacifismo y del ecumenismo. Creo que el poemita es muy oportuno:
Primero vinieron a por los comunistas,
pero yo no era comunista,
no alcé la voz.Luego vinieron a por los socialistas y los sindicalistas,
pero, como yo no era ninguna de las dos cosas,
tampoco alcé la voz.Después vinieron a por los judíos,
y como yo no soy judío,
tampoco alcé la voz.Y cuando vinieron a por mí,
ya no quedaba nadie que alzara la voz
para defenderme.

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