
Las comparancias dicen mucho sobre el peculiar sentido del humor de los españoles, sobre el gusto retórico por la desmesura. El que oye una comparación descoyuntada no debe asombrarse. El asombro no es una virtud de los españoles.
Carlos M. Padrón me señala un hipérbaton en un escrito mío anterior: "La vividura equivale al modo privativo de enfrentarse con la existencia que tiene un individuo o una población". Don Carlos me corrige y propone esta otra redacción: "La vividura equivale al modo que tiene un individuo o una población, de enfrentarse con la existencia". Francamente, no me parece que la corrección mejore lo que intento transmitir. Un ligero hipérbaton es no solo permisible en español sino elegante. Pero, en fin, todo va en gustos. El horror al hipérbaton proviene del inglés. El latín cultiva el hipérbaton hasta la desmesura.
Creo que me quedé corto al citar una lista con la polisemia de "cojones". Son varios los libertarios que me envían más significados de la famosa palabra. Antonio Izquierdo oyó en Santafé de Bogotá esta expresión:
Agustín Fuentes aporta una lista completísima de significados. Puede que algunos hayan sido vistos ya, pero vale la pena repasarlos. Son un prodigio de imaginación:
José García Aguilar (Archidona, Málaga) añade algunas expresiones cojoneras:
Juan Ponce aporta dos expresiones más:
Lo que está claro es que los cojones significan cualquier cosa menos los testículos.
Carlos Iradier me envía algunas comparancias oídas en Venezuela:
Más "comparancias", estas del español europeo, recogidas por Javier Somalo:
Una más de Juan Heriberto Acosta Baz (Las Palmas de Gran Canaria):
Rafael Pernett y Morales me informa que su cuñado Angel Piorno escribió un libro sobre las "comparancias" de Castilla y León. Por ejemplo, recuerda estas dos de Salamanca:
Las comparancias dicen mucho sobre el peculiar sentido del humor de los españoles, sobre el gusto retórico por la desmesura. El que oye una comparación descoyuntada no debe asombrarse. El asombro no es una virtud de los españoles.
