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Columna publicada el 28-04-2003
El presidente Aznar ha querido despejar cualquier tipo de fantasmas sobre el futuro inmediato del PP y del resultado electoral del 25 de mayo. Aznar no ha rehusado asumir protagonismo y responsabilidad, y se ha implicado al máximo en el desarrollo de toda la campaña electoral. Una iniciativa que no puede extrañar, por una razón sencilla pero contundente: las elecciones del 25 de mayo van a ser las últimas elecciones "de verdad" de José María Aznar.
En las generales del año 2004 no será ya el centro de atención, no formará parte de ninguna de las listas. Es verdad que una derrota del PP en esas generales podría significar que se estropeará el legado político del actual presidente del Gobierno, pero también es cierto que, pase lo que pase en 2004, Aznar no perderá en las urnas, puesto que no concurrirá a las elecciones. Es por ello que estas elecciones son para Aznar su última prueba de fuego. Los datos hablan por sí solos. El presidente tiene en su agenda 23 mítines en 13 días de campaña. Comienza la campaña en una plaza ganadora como es Murcia y termina, como siempre, a caballo entre Valladolid y Madrid. En esta ocasión, el PP no podrá terminar en el Palacio de Deportes de Madrid –el recinto talismán– y lo tendrá que hacer en la plaza de toros de Vista Alegre. Hay seis días en los que hará doblete, incluso en una misma jornada tendrá tres actos públicos: Menorca, Ibiza y Palma. Visitará todas las Comunidades Autónomas a excepción de Cantabria y Extremadura, a donde irá en precampaña.
Al País Vasco acudirá en tres ocasiones durante la campaña. No faltan las Islas Canarias o La Rioja en la larga lista de los mítines. A esto hay que añadir que todos los días, a media mañana, están previstos los llamados "actos sectoriales", con la presencia del presidente Aznar o de alguno de los tres Vicesecretarios del partido. Ese es el momento elegido para realizar las grandes propuestas electorales, las grandes ofertas que después serán remachadas en los actos públicos vespertinos. En fin, un esfuerzo intenso y amplio del presidente Aznar. Un esfuerzo muy superior al de las últimas elecciones municipales, autonómicas y europeas en las que asistió, en el 99, a una decena de mítines. En estas elecciones, Aznar va a emplearse a fondo; tan a fondo, si no más, como en las últimas generales. Con todo este panorama, es evidente que el presidente del Gobierno echa el resto. Estos próximos comicios son imprescindibles para que el "ciclo Aznar" se cierre correctamente, en el momento adecuado y de la forma prevista. De los resultados del 25 de mayo dependen muchas cosas, pero por encima de todo depende una sola cosa: la sucesión. Una derrota del PP en mayo puede trastocar el calendario, mientras que una victoria dejaría al presidente Aznar con las manos libres para ejecutar la transmisión de poderes como mejor prefiera.
El 25 de mayo, el PP se juega el poder municipal y autonómico, pero especialmente se juega su futuro inmediato, con la sucesión incluida. Por la cuenta que le trae, Aznar se lanza a la calle, Aznar se va de mitin.

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