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Tiburones ibéricos. Bandera Roja

Las tintoreras son los los tiburones que más sustos proporcionan a los bañistas en las costas y playas españolas.

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Los tiburones no son exactamente peces, sino peces cartilaginosos (Clase Condrictios). Su clase es bastante más antigua que la de los peces con espinas óseas (Clase Osteictios), pero en este caso antigüedad no es sinónimo de atraso, ya que su modelo de organización y su capacidad para la predación son tan extraordinarios que la aparición de los peces modernos no los puso nunca en peligro.

Casi todos los grupos de especies de tiburones actuales remonta su origen hasta el periodo Jurásico de la Era Secundaria, pero algunos, más antiguos aún, aparecieron en el Devónico, es decir en la Era Primaria. La mayor parte de los tiburones son pelágicos, esto es, habitan en alta mar; sin embargo algunos se acercan a las costas, también a las costas ibéricas, y a veces atacan al hombre. Sus formidables dientes tienen la capacidad de renovarse en caso de caída.

Si estamos disfrutando de un buen baño en cualquiera de nuestras costas mediterráneas y de pronto cunde el pánico porque algún bañista ha avistado las características aletas dorsales de los tiburones merodeando en plena playa, salga pronto del agua; inmediatamente aparecerá la bandera roja que prohibe el baño, y dispóngase a vivir su aventura veraniega tratando de avistar las amenazadoras aletas de los tiburones.

La mayor parte de las historias sobre tiburones que han atacado a bañistas en las costas españolas no están científicamente contrastadas, pero los datos son suficientes para que esté justificado tomar inmediatas medidas de protección cuando los escualos se acercan a la línea de costa.

La mayor parte de las veces el "enemigo" no pasará del metro y medio de largo y lucirá un hermoso azul celeste: este es el principal carácter distintivo de las jóvenes tintoreras, los tiburones que más sustos proporcionan a los bañistas en la zona costera y en las playas del Mare nostrum.

La Tintorera (Prionace glauca) alcanza de los cuatro a los seis metros cuando es adulta. El dorso es muy oscuro y el vientre blanco, pero las formas juveniles como las que solemos ver en la costa son, como ya sabemos, de color uniforme celeste claro. Si ya fuera del agua tiene posibilidad de ver sus amenazadoras aletas dorsales, observará que son dos, aunque la segunda es mucho más pequeña.

Los pescadores conocen bien la voracidad de las tintoreras, ya que en ocasiones les arrebatan de las redes parte de la pesca y escapan después con extraordinaria agilidad. Su voracidad hace que figuren entre las especies mediterráneas más reputadas como peligrosas.

¿Cuáles son los tiburones peligrosos para el hombre?

Para responder a esta pregunta hay que ser muy prudente. Varias especies, incluso las de las costas españolas, pueden atacar a los bañistas, pero tal accidente depende de numerosas circunstancias, ya que incluso dentro de una misma especie hay individuos especialmente proclives a atacar a los humanos. Precaución máxima es, por tanto, la regla de oro.

Mala fama comparte con la tintorera el Marrajo (Isurus oxyrinchus), muy agresivo y formidablemente dotado para la mordedura. Los marrajos son muy eficaces depredadores pero no suelen acercarse a la costa, de manera que sus litigios se producen al atacar las redes de los pescadores. Cuando éstos los capturan suelen conservar como trofeo su descomunal dentadura. Los marrajos, y sus primos hermanos, los jaquetones, prertenecen a la familia de los Lamnidos.

Otra de las especies potencialmente peligrosas para el hombre es el Tiburón gris (Carcharhinus plumbeus) . No es tan grande como otros tiburones, pero sus tres metros y su voracidad le hacen más que digno de respeto. Los carcarínidos, su familia, comprende numerosas especies de tamaño mediano y grande distribuidos por los mares templados y cálidos, y su morfología responde a lo que suele considerarse "escualo tipo", con su boca ventral, cuerpo muy fusiforme y apuntado, ojos con membrana nictitante y dos aletas dorsales.

La tenaz lucha contra los anzuelos que suelen emprender los tiburones grises cuando prenden en él hacen que la especie sea especialmente valiosa para la pesca deportiva, que verdaderamente resulta apasionante.

No todos son malos en esta película marina.

Nuestras costas están pobladas también por buen número de especies inofensivas para el hombre, como la Pintarroja o Lija y el Alitán (género Scyliorhinus). El Cazón (Galeorhynus galeus), muy común en el Mediterráneo donde habita preferentemente los fondos, no es peligroso salvo que su exquisito adobo, conocido en Andalucía por "bienmesabe", sea consumido con exceso de acompañamiento de vino fino o manzanilla.

Muchos tiburones inofensivos son objeto de pesca para aprovechar la alta concentración de Vitamina D en su hígado, capaz de sustituir en este sentido al aceite de hígado de bacalao. Otras especies se persiguen por su carne, como los tiburones martillo, pero el abuso que supone la pesca de los tiburones para aprovechar exclusivamente su aleta dorsal, con destino al mercado oriental, está conduciendo a la extinción a numerosas especies y familias.

Los ejemplares son devueltos al mar después de tal mutilación, pero sin posibilidad alguna de supervivencia. No podemos dejar de comparar esta práctica con las matanzas masivas de bisontes que hacían desde los trenes los tiradores en el Far-West para aprovechar exclusivamente la lengua de los gigantescos bóvidos, objeto de una estimada conserva.

Aunque en las costas españolas no estén presentes los mayores escualos peligrosos para el hombre, las que existen especialmente en el Mediterráneo, cuentan con ejemplos que pueden justificar el miedo y las leyendas, y no es descartable que puedan atacar a los bañistas, si bien el riesgo es muy limitado.

Insistimos en que dentro de especies potencialmente poco peligrosas podrían surgir ejemplares agresivos. Los sentidos del tiburón pueden interpretar la torpeza de movimientos del ser humano cuando nada con las sacudidas bruscas de un pez agonizante. Así parece que se han originado muchos de los ataques a nuestra especie.

Una prueba de "valor"

Si quiere nadar junto al más grande de los tiburones existentes en el mundo puede hacerlo practicando "turismo ecológico" en las maravillosas costas canarias. Empresas especializadas le conducirán hasta el mismísimo costado de un tiburón ballena (Rhincodon typus). Los subadultos, frecuentes en esta latitud, pueden superar los quince metros, de manera que la experiencia será tan alucinante como inofensiva, ya que este gigante, de piel oscura con infinidad de lunares claros, es inofensivo y se alimenta de plancton, como las grandes ballenas.

Miguel del Pino Luengo es biólogo y catedrático de Ciencias Naturales.

En Tecnociencia

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