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Salud social

El suicidio

El suicidio viene causado, en general, por una intensa desdicha a la que no se ve remedio (enfermedades dolorosas e incurables, ruina económica, amores frustrados, soledad, honor perdido... Las causas concretas pueden ser muy variadas. También hay motivos más difusos como el vacío o angustia vital). Parecería lógico que se diera más entre personas de cierta edad, pero curiosamente crece con rapidez entre los jóvenes y adolescentes. Las estadísticas oficiales no reflejan la amplitud real del fenómeno, aunque es imposible establecer la proporción de casos ocultos.

¿Puede considerarse la tasa de suicidios como un índice de infelicidad social? Por supuesto, pero no el único ni determinante, pues debe relacionarse con otros y tener en cuenta condicionantes culturales particulares. La evolución del suicidio en el mundo en general es al alza, y supera la cifra de muertes por homicidios y guerras. En cuanto a Europa, Rusia y Lituania tienen la tasa de suicidios más alta, seguidas de Finlandia, Suiza, Austria, o Francia. Contrariamente a un tópico que quizá fue real en otro tiempo, la tasa sueca es más bien baja.

También en España la tasa es relativamente baja, pero con marcada tendencia general al alza desde 1975 y un ligero retroceso desde mediados de los años 90. Hacia finales de los años 70 era de 0,73 por cien mil para hombres y 0,26 para mujeres subiendo en la actualidad a unos 12 por cien mil en los varones y tres veces menos en las mujeres. Ello, junto con otros indicadores que venimos viendo, muestra un empeoramiento significativo de la salud social o "calidad de vida".

Dato muy importante es el aumento de suicidios entre adolescentes y jóvenes, hasta situarse en 2009 como primera causa de muerte a esas edades. Se leen a veces planteamientos obtusos como este: "¿Cómo es posible que se produzca un incremento a la vez del desarrollo económico, y por tanto de los niveles de bienestar, y un aumento del suicidio de los jóvenes que representan el futuro?" Es posible porque desarrollo económico no equivale a bienestar, que de ningún modo puede identificarse con el nivel de consumo. Lo significativo es que los suicidios, efecto final de una tasa mucho más alta de depresiones, se produzcan a esas edades hacia las cuales la actual sociedad despliega una poderosísima industria del entretenimiento, la euforia (distinta de la alegría) y el aturdimiento. Parece que bajo esas estridencias muchos jóvenes sienten un vacío vital. A mi juicio, la depresión y el suicidio a esas edades se entienden mejor relacionándolas con los niveles de consumo de drogas, alcohol y ciertas diversiones, obsesión por las ropas y la apariencia, con los índices de fracaso matrimonial y familiar, aborto (parece que las mujeres que abortan tienen mayor tendencia al suicidio), etc. Creo que son facetas de una misma tendencia que cabría definir como acelerada trivialización social.

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