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La mafia Elkarri

Con su inaudita propuesta de sustituir a los candidatos del PP y del PSOE que no pueden presentarse debido al acoso de los asesinos, Elkarri ha acabado de retratarse. Evidentemente, se trata de un grupo antidemocrático, sin la menor idea de lo que es la democracia, pues propone estafar a los electores de esa manera. Pero la cosa va más allá. Elkarri, como el joven que ha perdido la pierna en un atentado, o como Ernest Lluch, no es partidaria del diálogo con las víctimas del terrorismo, sino con los terroristas, se preocupa tiernamente por los presuntos derechos de los pistoleros encarcelados, injuriando brutalmente a sus víctimas; no desea que se aplique la ley a los asesinos, sino que se les premie arrastrando la ley por el fango, y a costa de la unidad de España —una nimiedad, piensan—. Y tales sujetos se proponen nada menos que aprovechar el terror impuesto por los criminales para sustituir a quienes luchan contra el crimen. Eso se llama "recoger las nueces" de la manera más bellaca y mafiosa que quepa imaginar.

Lo más chusco del asunto es que, probablemente, los de Elkarri han actuado "de buena fe", es decir, dentro de la lógica perversa e hipócrita imperante en los medios nacionalistas, que le permite aceptar como normal y natural un comportamiento mafioso, cómplice del terror.

No sé si habrá sido por la sorpresa, pero la reacción del PP —y no digamos del PSOE— ha sido increíblemente floja, y en modo alguno a la altura de la ofensa. En el PSOE no es de extrañar. Su sector dominante aspira a convertirse en el conseguidor de Arzallus, así como de Mohamed VI y casi diríamos de cualquiera que humille y socave la democracia y la unidad del país. Pero el PP debería reaccionar, todavía es tiempo, poniendo de relieve todo lo que la propuesta entraña, todo lo que revela sobre sus autores y sobre el carácter mafioso de la política en Vasconia bajo los nacionalistas.

A menudo, el ciudadano de a pie siente impotencia y agotamiento ante esta mezcla de pistolerismo e hipocresía, disfrazada con verborrea falsamente humanitaria. Ahora un memo de las juventudes del PSOE dice que "no hay que tener miedo al diálogo". Ya sabemos con quienes quieren dialogar y a quienes quieren silenciar. Es el lenguaje del PNV, que dice que "hay que tener generosidad " para cometer cualquier vileza, o "valentía" para perpetrar alguna claudicación cobarde, o "imaginación" para ceder a los matarifes, hermanos de errehache, en definitiva. A menudo, el ciudadano de a pie se pregunta qué podría hacer al respecto. En una democracia, la opinión pública cuenta mucho, y crear opinión pública poniendo incansablemente al descubierto a los terroristas y sus recogenueces es una actividad fructífera y al alcance de todos.

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