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19-II-2004

La columna de Ussía y otros enigmas

Rumores en la red
Dentro de unas horas se sabrá si se produce la solución que el PSOE desearía para el lío en que le ha metido Rovireche y que sería su dimisión. El colmo sería que desapareciera de la escena política, que se lo tragara la tierra y que sobre él cayera el olvido. ¿Carod? No sé de quién me habla.  Mientras tanto, seguimos esperando.
 
Hay otras incógnitas, sin embargo, que no parece que vayan a tener hoy respuesta. Por ejemplo, ¿dónde está Alfonso Ussía? Mejor dicho, ¿por qué no escribe? o, para ser más empíricos, ¿por qué no publica su columna en ABC? Ha sido visto en alguno de los restaurantes que frecuenta en compañía de sus amistades habituales, sin escayolas ni otros indicios aparentes que pudieran escudar su silencio en una eventual baja por enfermedad. Con esa su proverbial, sutil e intrigante manera de ser indiscreto, acaso se refieran a él en El Confidencial Digital de hoy: “La no publicación, desde hace dos semanas ya, de la columna de un muy conocido articulista madrileño tiene que ver con profundas diferencias con el director de ese diario, que paralizó la inserción de un reciente artículo. Se cuenta que los duros calificativos que figuraban en el texto movieron al director a negarse a publicarlo, y desde entonces la firma ha dejado de aparecer.” Siguiendo con ese estilo, podría haber continuado con, por eejemplom, se dice que el título del artículo consta de tres palabras. La primera, un artículo determinado. La siguiente, un sustantivo, definido por la Academia como “mamífero artiodáctilo del grupo de los Suidos, que se cría en domesticidad para aprovechar su cuerpo en la alimentación humana y en otros usos”. La tercera, un gentilicio. 
 
Para quienes conocen bien los entresijos de La Razón, y no vamos a seguir hablando de Alfonso Ussía, que sea este el periódico donde escribe Vidal Quadras es una especie de sutil cristalización de alambique florentino cuyo brillo sólo el tiempo mitiga. El caso es que el vicepresidente del Parlamento Europeo publica hoy en dicho diario un artículo de lectura obligada, Cabalgar una hiena. Sobre Maragall: “Su laborioso preparado de federalismo asimétrico, insolidaridad fiscal, reforma deconstructivista de la Constitución y aplicación al Estado español del modelo lingüístico helvético es, sin duda, una de las más notables contribuciones contemporáneas a la teoría política, cuyo evidente alambicamiento no resta méritos a su nula viabilidad.” Acerca del título: “Carod-Rovira ha arrastrado a Maragall a la práctica del sucio deporte de cabalgar a lomos de una hiena tentándole con la posibilidad deslumbrante de domarla, asombrando así a la concurrencia que, maravillada ante su habilidad, se entregaría al aplauso frenético y a la aclamación incontenible. Por desgracia, las hienas no son domesticables y el destino de los que se acercan a acariciarlas es ser mordidos sin piedad. La multitud que en la plaza de Sant Jaume reclamaba abyectamente diálogo al día siguiente del asesinato de Lluch no supo verlo a pesar de la rotunda prueba suministrada por el cadáver aún caliente que velaban. El desorientado y vacilante sucesor de Jordi Pujol tampoco parece advertir que las fauces insaciables de la fiera se acercan a su cabeza y que el aullido hambriento que escuchó ayer en forma de delirante comunicado es el anuncio de que va a ser devorado sin remedio.” Nos gusta cómo escribe, pero lo echamos en falta en otros menesteres.
 
En contra de lo que acostumbra, El Periódico publica un kilométrico, y acaso polifónico, editorial, del que dedica buena parte a subrayar comportamientos: “Maragall, firme y entero, defendió con credibilidad y nitidez la continuidad del entendimiento del tripartito pero volvió a marcar distancias con el líder republicano. Zapatero, desde el PSOE, exhibió lealtad hacia los socialistas catalanes. Saura dio una lección de sensatez al expresar sin encono que si estuviese en la situación de Carod dejaría el primer plano de la vida política. Artur Mas, responsable, ofreció al president socialista de la Generalitat el apoyo de CiU para que se desenrede de las consecuencias del mal paso del líder de ERC. Ibarretxe rechazó públicamente la oferta-trampa de ETA y se mostró solidario con España.” Repetimos: Maragall, muy bien; Zapatero, bastante bien; Saura, magistral; Mas, responsable; Ibarretxe, solidario. ¿A quién hay que darle de leches? ¿No lo adivinan? “Sólo el PP careció de la sutilidad y juego limpio que merecía una agresión de ETA contra todos; fue la única fuerza que se pronunció con partidismo, dio lecciones a los demás sobre lo que tienen que hacer, demostró que sólo cesará su asedio al Govern catalán si se deshace el tripartito, e impidió una declaración conjunta de todo el Parlament de Catalunya contra ETA.” En suma, lo del PP, intolerable, falto de todo, insolidario. Lo de Carod, un mal paso. Ya que andamos hoy por el reino animal, a los lectores que traten de entenderlo puede ocurrirles lo que al camaleón que intentó mimetizarse sobre una falda escocesa.
 
Un último enigma. El que planteó el domingo el Financial Times y hoy recuerda e-noticies: Is Joan Cogul really dead? Como se recordará, el fiscal pedía para Cogul –hombre de Unió, antiguo responsable de Turismo de la Generalidad– doce años. Llevaba una temporada en Filipinas trabajando para una empresa hotelera española. Se dijo que se había suicidado cuando se le comunicó que tendría que presentarse en el juzgado con más frecuencia. ¿Eran suyas las cenizas aportadas por su presunta viuda? En eso anda la policía. También lleva este medio, entre otras cosas, un artículo de Enric Sopena, muy en la línea del editorial de El Periódico, que sólo aporta su bien conocida manera de decir.  
 






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