- La pataleta de El País: "Prevaricó; claro que sí"
- Muere deshidratado en Sevilla un niño tras permanecer varias horas al sol en un coche
- La FIA inspeccionará el motor que utilizó Hamilton en Hockenheim y Silverstone
- Un 747 con un boquete en su fuselaje aterriza de emergencia en Manila
- El ex inspector de Policía cree que Maddie fue congelada y escondida por sus padres
- Chávez llega una hora tarde y le dice al Rey: "Por qué no nos vamos a la playa"
- ZAPATERO Y LA "DESFACHATEZ" DE INDULTAR A LIAÑO
- Gómez de Liaño: "Más que en un banquillo estuve en un patíbulo"
- Telefónica duplicará la velocidad de las líneas ADSL de 3 a 6 megas en agosto
- El paro pulveriza en tres meses las previsiones más pesimistas de Zapatero
- Chávez llega una hora tarde y le dice al Rey: "Por qué no nos vamos a la playa"
- La pataleta de El País: "Prevaricó; claro que sí"
- El paro pulveriza en tres meses las previsiones más pesimistas de Zapatero
- Gómez de Liaño: "Más que en un banquillo estuve en un patíbulo"
- Muere deshidratado en Sevilla un niño tras permanecer varias horas al sol en un coche
- Solbes rebaja un 50 por ciento la previsión de crecimiento que anunciaba en las elecciones
- Sirera renuncia a presidir la FAES de Cataluña en favor de Sánchez Camacho
- Los etarras detenidos tenían planeado el secuestro de un edil socialista
- Telefónica duplicará la velocidad de las líneas ADSL de 3 a 6 megas en agosto
- El Gobierno rebaja el crecimiento siete décimas, hasta el 1,6 por ciento
Las manifestaciones de protesta que se están produciendo en Francia contra el llamado Contrato de Primer Empleo (CPE), lejos de amainar, no hacen sino recrudecerse. Las doce organizaciones sindicales, de universitarios y de estudiantes de secundaria, crecidos por la multitudinaria movilización del pasado sábado, han tomado la decisión de convocar para el próximo 28 de marzo una nueva jornada nacional de paros, la cuarta que se produce en el país vecino contra esta reforma laboral que impulsa el primer ministro, Dominique de Villepin.
Se trata de una tímida propuesta de reforma laboral que busca incentivar la contratación de jóvenes menores de 26 años por la vía de abaratar los costes del despido. Si la coactiva rigidez del mercado laboral y los altos costes del despido son un factor de disuasión a la contratación en general, resultan especialmente nocivos para los jóvenes que, por su edad, cuentan con una escasa o nula experiencia laboral.
Frente a los actuales e impuestos contratos de larga duración, que contemplan un periodo máximo de prueba de seis meses, el CPE permitiría un periodo máximo de dos años durante el cual el empresario gozaría casi de la misma libertad que el trabajador para dar por concluido el contrato. Aunque el empresario tendría, no obstante, que abonar al joven trabajador despedido el 8 por ciento del salario ganado desde que se produjo la contratación –más un 2 por ciento adicional destinado a las "organizaciones encargadas a ayudar a los parados a encontrar empleo"–, el contratante estaría tan exento de tener que justificar su decisión de concluir la relación laboral como lo está, en todo momento, el contratado.
Los actuales contratos de duración indeterminada contemplan, por el contrario, un periodo de prueba de sólo seis meses como máximo, después del cual las empresas deben justificar profusa y detalladamente cualquier despido, ya que los trabajadores tienen posibilidades de recurrirlo y de obtener mayores compensaciones. No hay que extrañarse, pues, de que muchos empresarios –cuyos clientes, por cierto, son en todo momento libres para dejar de serlo–, no quieran pillarse los dedos contratando a jóvenes con escasa experiencia laboral en un entorno que, además, es profundamente cambiante. Los costes del despido y las barreras de salida, que los sindicatos y la izquierda se empecinan en defender como medidas de protección del empleo, ejercen, en realidad, de disuasivas barreras de entrada al mercado laboral.
A pesar de la timidez de la reforma, y a pesar de ser los jóvenes uno de los sectores más perjudicados por esta paternalista, coactiva y contraproducente legislación laboral –casi una cuarta parte de los jóvenes franceses menores de 26 años están en paro–, los beneficiarios del statu quo los lanzan en contra de una reforma laboral que, en realidad, los privilegia.
Claro que Francia es uno de los países donde más se ha adoctrinado –tanto por la derecha como por la izquierda– a favor del estatismo y de los mal llamados "derechos sociales". Una lacra que, si está mermando el empleo, la competitividad y el crecimiento económico de los franceses, no por ello deja de ser reivindicada como "un avance social", en cuya defensa no pocos jóvenes franceses están mostrando, ciertamente, tanta virulencia como ignorancia.
Enamórate
La Ilustración Liberal
Móviles & PDA
Email gratuito
Cursos y masters

