Menú

Ladran en manada, luego tienen miedo...

Díaz Estébanez sufre una cacería mediática por oponerse al Homnius y decir que "los godos sobran aquí" frente a Sánchez.

Díaz Estébanez sufre una cacería mediática por oponerse al Homnius y decir que "los godos sobran aquí" frente a Sánchez.
LD Canarias

​Asistimos en estos días a una cacería pública que ilustra a la perfección la miseria de la política contemporánea y el cinismo de quienes la orbitan. La presa elegida para esta embestida en manada no es otro que José Alberto Díaz Estébanez, un elocuente y talentoso político de Coalición Canaria que ha cometido la imperdonable osadía de verbalizar lo que una inmensa mayoría de esta tierra piensa y siente. Díaz Estébanez es un político de raza, un servidor público de sangre caliente y un fajador nato, curtido en mil batallas dentro de su formación, que no se arruga aunque sepa que de la confrontación frontal puede salir aruñado.

​Y es precisamente aquí donde resulta imperativo detenerse. Para frenar la galopante desafección hacia la casta política, la sociedad exige representantes que hablen claro, que no camuflen la realidad tras eufemismos de salón. Estamos profundamente hastiados de cobardes institucionales, de esos que no se mojan, que jamás se arañan y que se ponen de perfil a la primera de cambio para esquivar el fuego enemigo. Esos estrategas de la mediocridad, cuya única ambición es garantizar su supervivencia cuatro añitos más en la poltrona, son capaces de dejar completamente solo a compañeros como José Alberto en esta tarea y encima no decir esta boca es mía, mientras él suda la camiseta y pronuncia las verdades que a algunos les gustaría decir, y de hecho lo hacen en la trastienda y en el off the record, sin embargo su propia tibieza e incapacidad lingüística les impide articularlo ante la luz de la opinión pública.

​Necesitamos más perfiles dispuestos a sacrificar la comodidad de un cartel electoral amable e indemne para cumplir con su deber ideológico y moral; políticos capaces de transformar en discurso institucional aquel célebre «Mándese a mudar» del cantautor grancanario Braulio. Hoy cabe preguntarse qué habrían dicho gigantes como Adán Martín o Manuel Hermoso ante este enésimo atropello del godo Pedro Sánchez contra el pueblo canario, que ha sido el verdadero detonante de todo este linchamiento.

​El ataque furibundo de la izquierda mediática surge porque Díaz Estébanez se negó a tragar con los caprichos de Moncloa, oponiéndose, como la mayoría de los canarios, a que Pedro Sánchez trajera el barco Homnius con su amenaza de hantavirus para su exclusivo lucimiento y cortina de humo. Ante esta ignominia, sentenció que los godos sobran aquí. Conviene aclarar a los ofendiditos de guardia que godo no es un gentilicio ni un desprecio al peninsular, sino la definición exacta de un comportamiento altivo, despótico y virreinal que, dicho sea de paso, abunda y supura en las filas del Partido Socialista.

​Se han puesto muy nerviosos porque, simple y llanamente, han perdido el relato. Al sentirse amenazados y en manifiesta inferioridad de fuerzas ante la opinión pública, a esa izquierda mediática solo le ha quedado atacar en jauría para ver si surte efecto.

​En la cúspide de esta orquestación se encuentra Carlos Sosa, director de canariasahora.com y báculo tradicional del PSOE y de Podemos en las islas. El "pájaro" está visiblemente alterado, y sus motivos son puramente crematísticos. Durante la pasada legislatura, el gobierno de Ángel Víctor Torres lo premió con una lluvia de agasajos económicos en forma de producciones audiovisuales, contratadas a precios absolutamente desorbitados. Hablamos del obsceno dispendio de casi 40.000 euros por programas que languidecían en la parrilla sin lograr siquiera la atención de 10.000 espectadores.

​Ahora, al darse cuenta de que le quedan por delante cinco largos años de sequía sin el dopaje del dinero público, la intemperie asusta. En la economía real de mercado, sin subvenciones a dedo, un lameculos del poder es incapaz de sostener su andamiaje mediático, sencillamente porque en esta tierra ya todos conocen al Pájaro, como también al Grillo.

​Que sigan rasgándose las vestiduras por las formas. Quienes somos y nos sentimos canarios —nacidos o no aquí— nos quedamos con el fondo, porque nos duele en el alma tanta injusticia. Y ante ella, callar o ponerse de perfil nunca será una opción.

Temas

En España

    Servicios

    • Oro Libertad
    • Curso
    • Inversión
    • Securitas
    • Buena Vida