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Jose Alberto Díaz-Estébanez León

Escuadrón Suicida

La izquierda se consume a sí misma.

En un país que llega a duras penas al mes de agosto levantándose cada día debatiéndose entre susto y muerte por las tres A: Asolado por incendios, Acojonado por asaltos migratorios masivos y Asombrado por escándalos de corrupción, no deja de sorprender el papel que ha decidido jugar lo que tan eufemísticamente definen ahora como "la izquierda a la izquierda" (no vayamos a decir "extrema izquierda", por contagio, similitud o simetría con la denostada "extrema derecha"). Y es que, lejos de intentar un "asalto a los cielos" a lo Pablo Iglesias o "la auténtica izquierda, donde la honradez pese más que las ideas" a lo Julio Anguita, parecen haber optado tranquila y coordinadamente por un plácido suicidio colectivo, casi cercano a la eutanasia política.

Que todo lo que se mueve a la izquierda del PSOE tenga una enraizada cultura cainita en su eterno afán por devorarse a sí misma no es nuevo, y siempre ha sido ladinamente auspiciado por el propio partido socialista, y muy especialmente por Pedro Sánchez, para presentarse como la única alternativa viable. Frío e implacable -si lo es con sus compañeros de partido, qué no hará con los ajenos- el héroe del manual de resistencia ha ido despachando progresiva y cuidadosamente cada figura emergente que pudiera hacerle sombra siquiera de muy lejos. A algunos, los ha destruido. A otras, las ha comprado. A unos cuantos los ha abducido. Y a otros muchos los mantiene engañados. Todos se creyeron en algún momento más listos que él… y todos han ido o ya deambulan camino del cadalso, como el protagonista de "El Sexto Sentido", que (alerta, spoiler) ya está muerto pero aún no lo sabe.

Y que lo haga Yolanda Díaz, que pasará a la historia como "la bien pagá" cuando en premio a sus servicios prestados (laminar primero a Podemos y disolver ahora a Sumar) la coloquen nada menos que como Directora General de la Organización Internacional del Trabajo, dentro de la ONU (allí sí que va a poder lucir su modelitos "fashion" sin complejos pseudo comunistas), es más que comprensible, dado su inexistente futuro político en España. Que se lo permitan y lo sigan algunos de sus compañeros, aun engolosinados con sus mullidos pero efímeros sillones ministeriales, es soportable. Pero que la otrora espada flamígera de Podemos consienta en su propio exterminio y no intente al menos despegarse estratégicamente del Titanic socialista para sobrevivir en su espectro político, sólo se entiende cuando se echa la vista atrás y se contempla la trayectoria personal, salpicada de escándalos, de los Jinetes del Apocalipsis del 15 M (Iglesias, Errejón, Monedero y Echenique).

Los amargos amagos de personajes y personajillos que pululan por las llamadas "confluencias territoriales" englobadas en ese universo de Marvel de héroes y villanos, como Rufián, Baldoví, Delgado, Santaolalla, Colau, Oltra o Mónica García y demás compañeros mártires, dejándose querer en su infinito ego y hábilmente empujados por la izquierda mediática al servicio del PSOE -que hoy los impulsa y mañana los dejará caer- no son más que arrumacos y cantos de sirena que permiten a Sánchez hacer lo que mejor sabe: sobrevivir cada día, un día más.

Viniendo a panoramas más cercanos, en esa estrategia del "Escuadrón Suicida", todos tan fieros y aguerridos contra el monstruo de la extrema derecha, que renuncian a su propia esencia y existencia para justificar la injustificable podredumbre que corroe hasta prostituir la idea de la propia izquierda, no es ajena también la realidad en Canarias. Parece mentira que no hayan aprendido nada del resultado electoral del Pacto de las Flores: perdieron nada menos que seis diputados de los 37 que conformaban sus cuatro aliados. Pero en esos "reequilibrios" internos, no a todos les fue igual: Podemos directamente desapareció. Nueva Canarias perdió por el camino a su líder, que se quedó sin escaño. Los gomeros de Casimiro, insumergibles como el corcho, mantuvieron su presencia (y volvieron a cambiar de bando). Y el PSOE, sobrevivió, incluso fuerza más votada, y aunque perdió dos diputados, la "jibarización" a sus aliados le permitió unos resultados más que dignos. Una vez más, dieron el abrazo del oso a sus aliados, pero sus aliados, lejos de escarmentar, siguen obcecadamente encariñados entre las garras del plantígrado carnívoro. La carta desesperada que intentan jugar los de Román Rodríguez, en medio del sonado abandono de más de la mitad de su fuerza política con el nacimiento de Primero Canarias, para una alianza a la desesperada con Podemos y la renuncia a los pocos vestigios nacionalistas que aún conservaban, parecen más un juego de ruleta rusa que una apuesta ideológica o programática.

Solo el proyecto de "Drago", del defenestrado y algo resentido Alberto Rodríguez, que quiere ser como Leonardo di Caprio, el "Renacido" de la política isleña, se ha atrevido a plantear un proyecto alternativo de izquierda, renegando de los escándalos y el proceder del Sanchismo casposo, con una idea mucho más pegada al terreno, a la identidad y al nacionalismo, tal como han demostrado de manera viable ideas similares en Andalucía o Aragón (Adelante Andalucía o Chunta Aragonesista), superando claramente a sus supuesetos "hermanos mayores" de Podemos o Sumar. No renuncian a su discurso claro y duro de izquierdas, y a la crítica encarnizada a Coalición Canaria, al PP y no digamos a Vox… pero han entendido que eso no puede ni debe servir de bozal o mordaza para poner a caldo pota las barbaridades que el PSOE a perpetrado en todos los órdenes políticos, sociales, institucionales y morales de este país.

¿Funcionará la estrategia del Escuadrón Suicida? ¿sobrevivirán los que pretenden un proyecto alternativo, aunque dispuestos a una travesía en el desierto? Solo Dios lo sabe… y sus profetas, Tezanos y Pedro Sánchez.

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