
Unos minutos después de las once de la noche la preocupación se instaló en un hogar de la localidad burgalesa de Villaldemiro. Un niño de tan solo tres años había desaparecido. La familia dio la voz de alarma y, de inmediato, la Guardia Civil activó un amplio dispositivo de búsqueda.
Las primeras pistas apuntaban a que el pequeño podría haber salido caminando. Incluso se valoró la posibilidad de localizarlo a través del teléfono móvil de su madre, que quizá llevaba consigo. En apenas treinta minutos, el eficaz despliegue coordinado desde la Central de Servicios permitió que una patrulla lo encontrara caminando solo por un camino cercano al municipio. Estaba ileso, en perfecto estado.
Los agentes lo abrigaron con ropa seca y lo devolvieron a los brazos de su familia. Una historia que comenzó con angustia… y que, gracias a la rápida actuación, termina con el mejor de los finales: un niño sano y a salvo en casa.
