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¿Por Kim no te callas?

Kim Novak, de 80 años, estuvo el viernes en Cannes para la presentación de una copia restaurada de Vértigo.

Rosa Belmonte
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Kim Novak, de 80 años, estuvo el viernes en Cannes para la presentación de una copia restaurada de Vértigo. Genuflexión. Que le den a Ciudadano Kane. Kim Novak aprovechó para asegurar que Hitchcock no era un depredador sexual. La venerable rubia hace igual que esas gimnastas que van a la tele a decir que su entrenador no les puso una mano encima. Como si lo que no les ha pasado a ellas fuera una verdad universal para cualquiera. Hace meses, Tippi Hedren habló del acoso sexual al que la sometió el director. Fue en una charla sobre The Girl, la película de HBO que cuenta la relación entre el director y la actriz de Los pájaros y Marnie. "Estamos hablando de alguien que era un genio pero también un ser nocivo, y pervertido, casi hasta el punto de llegar a ser peligroso por el efecto que podía causar en gente totalmente confiada", dijo Hedren. Contó entonces que Hitchcock había arruinado su carrera pero no su vida. Y que si eso le hubiera pasado ahora sería una mujer muy rica.

Sin embargo, Kim Novak, que fue la sustituta de última hora de Vera Miles en Vértigo, parece la guardiana de la memoria de Hitch. Es verdad que el británico la convirtió no sólo en una estrella sino en la protagonista de una obra maestra, pero tampoco es que la tuviera en gran consideración: "La mayoría de los actores son como niños estúpidos. Piensen en Kim Novak, logré incluso que actuara, pero la única razón por la que la contraté fue porque Vera Miles se quedó embarazada". Nada más pisar el set tuvo problemas con el vestuario. Y los problemas no los tuvo con Edith Head, los tuvo con el propio Hitchcock. Kim se negaba a ponerse los zapatos negros (creía que le hacían gordas las pantorrillas). Y tampoco tenía intención de acercarse al traje de chaqueta gris. "Alfred Hitchcock quiere que se los ponga" (Edith Head). "Seguro que le dará igual" (Kim Novak). Qué ingenua. Como recordaba Donald Spoto en Las damas de Hitchcock, Kim no creía que pudiera importarle el tipo de zapato que se pusiera. La pobre no había trabajado nunca con un director que tuviera unas opiniones tan fijas acerca del vestuario. Y claro, él llevaba meses planeando el peinado y la ropa (aunque seguro que nunca imaginó cómo le sentaría a Kim el jersey verde sin sujetador). Por supuesto, parte de la esencia de la película tiene que ver con el aspecto de Judy/Madeleine. Vértigo es "el mejor testimonio de la eterna obsesión de Alfred Hitchcock por moldear a las actrices de acuerdo con su ideal de perfección rubia", escribió Spoto. También que, como Doris Day o Vera Miles, Kim nunca llegó a estar segura de gustar a Hitchcock.

Pero le da igual, su lealtad es infinita. Kim Novak, que se retiró a los 57, nunca volvió a tener un papel como el de Vértigo y nunca volvió a participar en una película de esa categoría. De hecho, no volvió a haber una película de esa categoría. Así que, cuando en The Artist, que es un obvio homenaje al cine clásico, se utilizó parte de la partitura de Bernard Herrmann, pilló un rebote. Y eso que el nombre del músico salía en los títulos de crédito. Desaparecidos Herrmann, Hitchcock, James Stewart y hasta Saul Bass, Kim Novak se ha erigido en depositaria de las esencias de Vértigo. La tía se compró una página en Variety y escribió: "Quiero denunciar una violación. Siento que mi cuerpo —o al menos mi cuerpo de trabajo— ha sido violado por la película The Artist". Y se quedó tan ancha.

Está como una cabra. Por esto y por lo otro. Siendo Kim Novak, como una cabra lanzada desde el campanario. Menos mal que Tippi Hedren y Vera Miles están vivas y, si quisieran, podrían contestarle.

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