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Eugenia de York corta por lo sano con el ex príncipe Andrés por no pedir perdón por el caso Epstein

El entorno familiar confirma una ruptura total entre padre e hija y coincide con el desalojo de Andrés del Royal Lodge

El entorno familiar confirma una ruptura total entre padre e hija y coincide con el desalojo de Andrés del Royal Lodge
Cordon Press

La princesa Eugenia de York ha cortado todo contacto con su padre, el anteriormente conocido como príncipe Andrés, ahora Andrés Mountbatten-Windsor, debido al escándalo que lo vincula con Jeffrey Epstein.

De acuerdo con la información publicada este domingo por The Mail on Sunday, Andrés está "devastado" debido al alejamiento de su hija menor, quien ha estado atenta a las recientes revelaciones sobre su relación con Epstein. Personas del entorno familiar afirman que la ruptura es absoluta y no existe contacto: "No hay ningún tipo de contacto, nada. Ella lo ha cortado por completo", señalan. El distanciamiento se agravó tras conocerse nuevos correos y testimonios sobre la relación entre el príncipe Andrés y Epstein, lo que llevó a su caída pública.

A pesar de que las dos hermanas asistieron a los eventos navideños familiares organizados por el rey Carlos III en Sandringham, Eugenia habría evitado cualquier acercamiento a su padre. Esta situación se suma a las tensiones derivadas del caso Epstein dentro de la monarquía británica y resalta el impacto personal y familiar de uno de los escándalos más significativos que han afectado a la casa real en las últimas décadas.

La postura de Eugenia está influida por su compromiso personal y profesional como cofundadora de la organización dedicada a la lucha contra la trata de personas y la explotación sexual "The Anti-Slavery Collective", lo que le dificulta aceptar que su padre no se disculpe públicamente por el caso Epstein.

En cambio, su hermana Beatriz sí conserva los lazos familiares, e invitó a Andrés al bautizo de su hija Athena, de 11 meses, en Londres, si bien no asistió a una fiesta posterior. Si bien no se mantiene un contacto frecuente ni próximo, su postura resulta menos categórica en comparación con la asumida por la princesa Eugenia.

Andrés Mountbatten-Windsor se enfrenta a una etapa particularmente compleja, ya que está a punto de dejar Royal Lodge, la casa que ocupó durante años en la finca de Windsor, para mudarse a un domicilio más pequeño en Sandringham Estate en Norfolk, hasta que se completen las renovaciones en Marsh Farm.

Una decisión difícil para las princesas que, si bien no son miembros activos de la agenda real, se ven en la encrucijada del vínculo filial y, por otra parte, apoyar la estrategia de tolerancia cero con todo aquello que huela a escándalo impuesta por el rey Carlos III y el príncipe Guillermo.

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