
A pocas horas de que sus memorias lleguen a las librerías bajo el título Todo lo vivido, Iñaki Urdangarin ha concedido una entrevista a Jordi Basté, en el programa 'El Món a RAC1', en la que se presenta como una víctima colateral de estrategias institucionales. El exduque de Palma ha asegurado que se encuentra en un buen momento vital y que decidido a contar su verdad tras años de silencio, lamentando que todavía hoy se viertan sobre él acusaciones que considera falsas.
Ha afirmado que "No quiero que parezca que soy un hombre perfecto, ni mucho menos", desvelando que sus hijos -Juan, Pablo, Miguel e Irene Urdangarín- ya han leído el libro "y les ha gustado". También la infanta, que como ha confesado "ha hecho pequeñas correcciones", apuntando que "no sé si alguien más de la Casa Real se lo ha leído".
Urdangarín ha abordado su implicación en la trama de corrupción asegurando que su mayor error fue confiar excesivamente en quienes le rodeaban, lamentando la falta de una red de confianza que verificara sus acciones. Según su versión, él se limitaba a dar la cara sin ejercer un control real sobre los procedimientos administrativos, descargando así parte de la responsabilidad en el entorno que la Corona le proporcionaba en aquel momento.
En una línea claramente exculpatoria, Urdangarin ha afirmado sentirse un cabeza de turco político. El entrevistado sostiene que fue empleado como un instrumento para desgastar a la monarquía de forma indirecta, considerándose el "último de la fila" en una operación de ataque contra la institución que, a su juicio, no se midió correctamente y acabó destruyendo su vida personal y patrimonial.
Sobre su paso por prisión, ha calificado su estancia como un "monasterio" que aprovechó para la introspección y la lectura, aunque ha reconocido con amargura que la condena supuso que lo perdí todo: desde su patrimonio y su residencia hasta su reputación. Urdangarin ha recordado la soledad del presidio, agradeciendo las visitas de "la infanta Elena,y Cristina Borbón-Dos Sicilias. Del resto, nadie".
En el plano personal, ha desvelado las presiones recibidas por parte de emisarios del Rey Juan Carlos para que se divorciara de la Infanta Cristina de Borbón durante el proceso judicial. De su ex mujer ha señalado que "los siete años que vivimos de proceso penal y los prácticamente mil días de cárcel hizo que la llama se apagara. Llega el momento en que quizás podemos ser mejor amigos que tener el futuro juntos". Asimismo, ha apuntado que "es una mujer maravillosa. He tenido una gran suerte de tenerla al lado durante 25 años".
Pese a la ruptura final, ha dedicado palabras de elogio a su exmujer y ha destacado la importancia de su actual pareja, Ainhoa Armentia, para recuperar la ilusión. Asimismo, ha expresado su deseo profesional de vincularse nuevamente al Barça, club en el que desarrolló gran parte de su carrera deportiva: "Me gustaría muchísimo vincularme. Es mi club, es mi casa, Y qué mejor que poder ayudar tanto a la cantera de este equipo, de este club, como a los deportistas y entrenadores de élite. También acompañar a los jugadores en su paso siguiente a la vida, cuando dejan el deporte" ha concluido.
