
El 'Baile de la Rosa' de Mónaco es uno de los acontecimientos más importantes del Principado de Mónaco, en el que la familia Grimaldi es la protagonista indiscutible. Este año ha celebrado su 70.ª edición, con una marcada estética futurista denominada 'Galaxy Rose Ball' y donde no han faltado invitados internacionales que no se han querido perder la oportunidad de dejarse ver en esta cita benéfica.
Un evento organizado por la princesa Carolina, como presidenta de la Fundación Princesa Grace, e ideada por el famoso diseñador Christian Louboutin, quien está al frente de la dirección artística del evento desde 2022, y que ha convertido el Sporting Monte‑Carlo con un diseño vanguardista inspirado en el espacio exterior y la galaxia. Un baile creado en 1954 por la princesa Grace, por el que cada invitado abona 1.800 euros. Todo lo recaudado se destina a la Fundación Princesa Grace. En cuanto a la etiqueta del Baile, exige vestido de noche para ellas y esmoquin para ellos.
Un evento en el que no han faltado los príncipes Alberto y Charlène de Mónaco, y que ha tenido a la princesa Akiko de Japón como invitada. Tampoco han faltado dos de los hijos de Carolina de Mónaco como Pierre Casiraghi y su mujer, Beatrice Borromeo o la princesa Alexandra de Hannover junto a su novio, Ben Sylvester Strautmann. Este año no han estado presentes ni Andrea ni Charlotte Casiraghi, así como la princesa Estefanía, que no asiste desde hace unos años, ni tampoco sus hijos.
Entre los invitados más destacados han estado el piloto de F1 Charles Leclerc acompañado de su mujer, Alexandra; Lady Kitty Spencer, sobrina de la princesa Diana; la cantante galesa Shirley Bassey o Carlos de Borbón Dos-Sicilias junto a su esposa, Camila.
En cuanto a los estilismos, la princesa Carolina ha optado por una americana con vestido negro y apliques de lentejuelas plateadas.
Por su parte, la princesa Charlène ha apostado por un vestido de lentejuelas plateado con drapeado en el cuerpo y capa. Una edición en la que el glamur de años anteriores ha brillado por su ausencia, así como la presencia de invitados de renombre, comenzando por la propia familia Grimaldi, cuya presencia al completo no se ve desde hace tiempo.

