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Paloma O'Shea, el discreto y perfecto apoyo de Emilio Botín

La muerte de Botín deja viuda a Paloma O'Shea, su mujer desde 1959.

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La muerte de Botín deja viuda a Paloma O'Shea, su mujer desde 1959.
Paloma O'Shea | Cordon Press

La trágica e inesperada muerte de Emilio Botín a los 79 años de edad a causa de un infarto deja a su familia desolada. Su hija mayor Ana Patricia ha sido anunciada casi inmediatamente como la heredera del grupo Santander, un fiel testimonio de las buenas relaciones familiares de los Botín, toda una saga de banqueros que continuará tras la marcha de Emilio, cuyo padre dirigió los destinos del Santander hasta 1986. Su matrimonio con la aristócrata Paloma O'Shea ha sido igualmente duradero y discreto: la pareja contrajo matrimonio en 1959 y tuvo seis hijos: la citada Ana Patricia, Carmen, Emilio, Carolina, Paloma y Francisco Javier, sin que se conozcan accidentes que finalmente cambiasen el curso de los acontecimientos.

Gran aficionado al golf (su hija Carmen se enamoró y divorció de Severiano Ballesteros) y, más tarde, a la Fórmula 1 (sus patrocinios a Renault y ahora a Ferrari, son cuantiosos), Botín ha llevado una vida discreta al margen de su actividad profesional, tanto que poco más se conoce de su vida privada al margen de lo que revele su propio entorno familiar. De hecho, el suyo se trata de un fenómeno poco habitual: a su edad, Botín mantenía un ritmo de trabajo digno de una persona más joven, era un torrente que nunca se detenía, aunque a la vez se trataba de una persona hondamente sentimental, que no solía hacer ostentación de su riqueza.

Y la responsable de canalizar tanta energía en su vida personal no fue otra que su esposa. A sus 78 años de edad, Paloma O'Shea, pianista y filántropa, dirige la Escuela Superior de Música Reina Sofía y sigue liderando diversas iniciativas culturales. Ha podido compaginar su vida familiar y su faceta de madre de seis hijos, con una extensa y variada hoja de actividades profesionales en vida de Emilio. Marquesa de O'Shea desde 2008 y reconocida mecenas artística, Paloma ha sido un agente modernizador de la actividad musical en nuestro país, proponiendo y llevando a cabo multitud de iniciativas en formación dentro de ese área, desde la Fundación Albéniz hasta la Escuela de Música Reina Sofía, el Premio Yehudi Menuhin a la Integración de las Artes y la Educación...

O'Shea proviene de una familia igualmente numerosa de seis hermanos. Una de sus hermanas, Covadonga, fundó la revista de moda Telva. Su gusto por lo cultural ha cristalizado en dos de sus hijas, Paloma y Carolina, que en lugar de seguir la senda de los negocios como sus hermanos Ana Patricia, Emiliio y Francisco Javier, optaron por el arte y la historia, respectivamente. Una cuarta hija, Carmen, exesposa de Severiano Ballesteros, prefirió dedicarse en promocionar iniciativas sociales. Todos ellos, sin embargo, tocaron el piano hasta su adolescencia, como reflejo de la vocación musical de su madre. En el momento de su muerte, Emilio Botín era abuelo de nada menos que 17 nietos.

Aparte de todos sus inmuebles en Cantabria, sus casas de lujo en Madrid, el hotel propio que se llama el Real de Santander o sus fincas, como la de Quinta Maza, Santa María o Retamar, Emilio Botín y su familia han sido dueños de una enorme parcela que no deja indiferente a nadie.

La finca de Los Castaños tiene más de 11.000 hectáreas de superficie y está situada entre Piedrabuena y Luciana. Esta es una de sus propiedades más conocidas y sorprendentes de la familia. Otro de los inmuebles más lujosos es el chalet de Santander, situado en la calle Benito Pérez de Galdós, el cual donó en el 2006 a la Fundación Marcelino Botín. No obstante, la discreción y saber estar ha sido siempre la tónica general de la familia.

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