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El verano de Andrés Velencoso: novia andrógina y helado de coco

Su figura, reproducida en un helado de coco.

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El verano de Andrés Velencoso: novia andrógina y helado de coco
Velencoso y su nueva novia | Instagram

En el verano se disculpan mejor aquellas noticias superficiales y frívolas que acontecen, por ejemplo en el mundo del espectáculo, en esta ocasión la protagonizada por Andrés Velencoso, uno de nuestros modelos de corte internacional que últimamente también ha aparecido en algunas películas y en una serie de televisión, aunque destaque más por su indudable imagen "sexy" que por sus todavía incipiente carrera de actor. Dada su amistad con el reconocido "chef" Jordi Roca, pues Andrés está vinculado familiarmente con la hostelería, aceptó que su figura, desde las pantorrillas hacia arriba se reprodujera en forma de helado de coco, en lo que siempre la chiquillería llamábamos polo. El producto ya tiene el nombre de "Velencoco" y en seguida ha circulado la esperada frase por parte de sus admiradoras (los habrá también de su mismo sexo, imaginamos) de que "¡está para comérselo!", con el consabido chiste facilón de que se derretirán con él.

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El "Velencoco" | Instagram

Una manera de tener junto a los labios a uno de los españoles más deseados, desde que comenzó a destacar posando para los fotógrafos más avezados de las revistas de moda con mayor prestigio. Léase Vogue, Elle, Harper´s Bazaar, Vanity Fair… Hasta Karl Lagerfeld, ese señor o lo que sea que va a todas partes con un abanico, no vaciló en pedirle que posara para él. Y es que Andrés Velencoso es un tipo de atractivo indiscutible, que ha sabido sacarle partido a su cuerpo serrano. Sacrificándose, naturalmente, no vayan a interpretarme mal, pues como él mismo dice hay no sólo que cuidarse físicamente haciendo sacrificios, sino sometiéndose a muy duras sesiones de trabajo, entre continuos cambios de ropa, repetición de gestos y sonrisas, atendiendo las exigencias de los creativos publicitarios.

Y se da la circunstancia de que él jamás había soñado con ser un profesional de la moda. Como su padre tiene un restaurante en Tossa de Mar, en plena Costa Brava gerundense, desde que era adolescente, acostumbrado a estar entre pucheros como aquél que dice, pensó que su futuro estaría comprometido con el negocio de su familia. Para ello se matriculó en la carrera de Turismo, aunque quizás le hubieran venido mejor unos cursos de Hostelería. Pero se cansó y dirigió sus pasos al Inef, con el propósito de convertirse en profesor de Educación Física. Una rotura de tobillo frustró aquella vocación. Desilusionado, su madre (que fallecería en 2002) y una de sus dos hermanas, en su afán de ayudarlo a superar aquella depresión causada por el accidente, lo animaron a que se dedicara a modelo, alabando lógicamente su prestancia. Y el chico acabó convencido de que sería una manera de ganar unas pesetas.

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Andrés Velencoso | Archivo

Tras superar pruebas y trabajos de poca monta en desfiles en el área barcelonesa puso rumbo a Milán, donde al principio las agencias de moda a las que se dirigió lo miraron con cierto desdén, aduciendo que era demasiado musculoso, que su aire deportivo, digámoslo en lenguaje castizo de tío cachas o tío macizo no era lo corriente en ese cometido que pretendía realizar. Pero una agente norteamericana, Natalie Kate, no fue de la misma opinión y, gracias a ella y sus contactos con las grandes marcas publicitarias, Andrés Velencoso se fue convirtiendo en un "top modelo masculino" muy apreciado, a partir de su asentamiento en Nueva York.

Hubo de afrontar otro obstáculo, el idioma: no hablaba inglés, tampoco mostraba disposición entusiasta a ir a una academia o contratar una profesora para aprenderlo. Pero poco a poco impuso su fotogénica estampa. La de un tipo moreno, de ojos y cabellos castaños, uno noventa y dos de estatura y con estas medidas que por lo visto en un caballero se acercan a la perfección: 99-86-98. Lo envidio, porque entre otras cosas no encuentro a veces pantalones o camisas de mi muy distinta talla.

Salió luciendo músculo en importantes publicaciones, donde pudimos advertir que en su pecho izquierdo llevaba tatuado el nombre de Lucía. ¿Quién sería? ¿Un amor oculto? En fin: que ha exhibido las más elegantes creaciones de Ermenegildo Zenna, Jean-Paul Gaultier, Louis Vuitton, protagonizado campañas para la firma española Loewe o sirviendo de reclamo a lanzamientos de perfumes de Chanel. Esto de anunciar una marca de caras esencias es algo que lo ha repetido y en cierta ocasión, año 2008, con fotografías y "spots" televisivos para el lanzamiento de una marca, "Inverse", tuvo por compañera a la muy aclamada cantante australiana Kyllie Minogue. Y de las poses de trabajo… pasaron a otras en la intimidad.

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Velencoso y Kylie | Archivo

Ella incluyó unos vídeos con las imágenes de su amor proyectadas durante su gira Aphrodite World Tour. Su relación sentimental duró cinco años pero los continuos desplazamientos de ambos, la distancia producida por sus respectivos compromisos laborales, dieron al traste con aquel apasionado y largo idilio. Ella lo lamentó públicamente. Y él se consoló al año siguiente con una paisana, la actriz catalana Úrsula Corberó, que había dejado atrás dos historias amorosas, una con el actor Israel Rodríguez y otra con el tenista Feliciano López, este último activo y prolífico seductor. La cosa iba bien entre Andrés y Úrsula hasta que ella se enteró que lo engañaba, cerciorándose de que en una discoteca madrileña se había estado "morreando" una velada entera con una desconocida joven. Úrsula se puso como una furia y mandó a Velencoso a freir espárragos, encontrándose poco después con un aparente tímido pero ya fogueado galán, el argentino Chino Darín (hijo del gran Ricardo), con quien coincidió en la serie La Embajada, y luego ya emparejados fuera del trabajo.

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Con Úrsula Corberó | Archivo

Volviendo a nuestro protagonista, muy ajeno a contar en la prensa rosa su activa vida donjuanesca, no pudo evitar ser "cazado" meses atrás por los reporteros, del brazo de la atractiva rubia tenista rusa María Sharapova, dueña de una indisimulada delantera de muy buen ver, con la que ha estado saliendo al menos hasta el comienzo del verano. Parece que los contactos entre ambos se han enfriado. Así se desprende tras las imágenes que "Chic" dio a conocer el pasado miércoles donde Andrés aparecía amartelado con su colega, la guapa modelo Steffy Argelich, de la que muchos medios han comentado su apariencia andrógina.

Vive Velencoso regularmente en Londres y en las últimas temporadas ya hemos apuntado en un principio que decidió alternar sus trabajos de modelo con los de actor. La última de sus apariciones en la pantalla ha sido en un filme fechado este año, 100, protagonizado por Dani Rovira, aunque sólo era un cameo. De esa faceta actoral lo más notable que hemos conocido de Andrés Velencoso fue su intervención en las dos temporadas que se emitieron los capítulos de la fallida serie B&B, donde en el papel del galán Rubén Barahona conquistaba a la periodista Candela, que interpretaba la siempre estupenda Belén Rueda.

Andrés Velencoso tiene en la actualidad treinta y ocho años y entre sus propósitos, además de continuar su comentada doble carrera de modelo y actor, está meditando su entrada en un negocio relacionado con la hostelería. Porque nunca se ha desvinculado de los suyos, aunque viva a gran distancia, y está en contacto con su padre y sus hermanas quienes se hallan al frente de su restaurante gerundense. Dejo para el final mi reconocimiento a Andrés Velencoso por haberse enfrentado en su cuenta de Twitter a uno de esos barceloneses que se sintieron molestos y ofendidos por haberse instalado una gran pantalla en la Ciudad Condal para seguir el pasado Campeonato de Europa; en concreto él defendió los colores de España cuando disputó el desgraciado encuentro contra Italia. Velencoso se siente tan catalán como español, por tanto, lo siente y lo proclama en momentos adecuados como el referido.

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