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Se estrecha el cerco: nuevas pruebas señalan a dos sospechosos de la muerte de Mario Biondo

El juez reconoce graves irregularidades de los forenses y los peritos informáticos que trabajaron en el caso del cámara italiano.

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El juez reconoce graves irregularidades de los forenses y los peritos informáticos que trabajaron en el caso del cámara italiano.
Raquel Sánchez Silva y Mario Biondo | Archivo

Después de siete años de pesquisas y una investigación paralela realizada por las autoridades españolas en 2013, la Justicia italiana determinó que la muerte de Mario Biondo había sido un suicidio. Esa era la base sobre la que el fiscal de la Corte de Apelaciones de Palermo había solicitado el cierre definitivo del caso del fallecimiento del marido de Raquel Sánchez Silva. Sin embargo, nuevas revelaciones han dado un vuelco en la investigación impulsando a la fiscalía a reabrir el caso.

Esto ha sido gracias a los últimos movimientos realizados por la familia Biondo en febrero de 2020 ante el Ministerio Público de Caltanissetta contra Paolo Procaccianti, forense encargado de realizar la autopsia y cuyas conclusiones sirvieron a la fiscalía de Palermo para solicitar el sobreseimiento del caso. El juez admite la demanda al encontrar indicios de "importantes anomalías y, especialmente, que muchas de las muestras no son atribuibles a Mario Biondo", informan La Vanguardia y La Razón.

La abogada de la familia, Carmelita Morreale, ya anunció durante su participación en el programa True Crime, los graves fallos que habían tenido lugar en el transcurso de la instrucción. Por un lado, los análisis informáticos del portátil y el teléfono de Mario, presentados por un asesor de la Fiscalía de Palermo, no eran los originales, sino archivos PDF manipulados. Por otro lado, las conclusiones confundían los contenidos guardados en el disco duro portátil y la memoria del smartphone de Mario. Todo ello sería motivo suficiente para que la fiscalía apreciara indicios de errores que se subsanarían con una nueva y rigurosa investigación.

Se trata de una nueva victoria judicial para Santina y Pippo, padres de Mario Biondo que desde 2013, reclaman "justicia y libertad" para su hijo. "No podemos creer lo que está ocurriendo y vamos a llegar hasta el final con todo esto", aseguran a La Razón. "Ahora esperamos que la fiscalía tome en consideración las certificaciones llegadas de América", aseguran, haciendo referencia a las conclusiones de las investigaciones presentadas por la familia y realizadas por una empresa italoestadounidense sobre los movimientos en perfiles sociales y conexiones de internet que se produjeron en el domicilio del marido de Raquel Sánchez Silva la noche de su muerte, el 30 de mayo de 2013.

Esta investigación pudo determinar la geolocalización de los teléfonos. En base a la actividad en Internet que han logrado reconstruir, se determina que dos teléfonos accedieron a las páginas de Facebook y Twitter de Mario aquella noche. Uno de ellos se conectó a la red wifi del piso a las 00:48, el segundo se habría utilizado dentro de la casa. Ambos dispositivos se habrían vuelto a utilizar a las siete de la tarde del 30 de mayo, cuando la policía estaba presente en el interior del domicilio. También se aportaron pruebas de los movimientos bancarios revelando un importante dato: alguien usó esa noche la tarjeta de crédito del cámara en un club nocturno, entre las 2:08 y las 2:53, lo que avalaría la tesis de la familia de que Mario no estaba solo la noche de su fallecimiento.

Estas averiguaciones permitieron a la empresa poner nombre y apellido a dos personas, que deberían encabezar la lista de sospechosos. Para conseguir su identificación utilizaron la Digital Millennium Copyright Act, una ley que permite la identificación de personas que han abusado de los derechos de autor, algo que habría ocurrido aquella noche al ingresar en las redes sociales de Mario.

Informaciones muy relevantes que hasta ahora no se habían tenido en cuenta y con las que la familia Biondo promete luchar hasta el final.

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