
Completamente destrozada, la popular presentadora de radio y televisión Julia Otero, comunicaba a través de su cuenta en Instagram la muerte de su madre, Elia Pérez, a la edad de ochenta y siete años.
El dolor que la embarga lo sobrelleva con la ayuda de quien es su pareja desde hace treinta años, el doctor Josep Martínez y la hija de ambos, Candela, de veintisiete.
El texto que Julia redactó para dar a conocer la triste noticia contenía estas frases: "La madre es la última frontera… Hoy el vacío es tan profundo que duele. Siempre estarás en mí…" Refería asimismo que cuando la autora de sus días cerró los ojos para siempre tenía sus manos estrechando las de su querida hija. A Julia, es fácil de imaginar, se le saltaron las lágrimas durante largo rato.
Elia Pérez era lucense y nació el año de la guerra, como contaba, 1936, añadiendo que pasó toda suerte de penalidades junto a su marido. Cuando Julia contaba cuatro años la familia se marchó a Barcelona, desde la aldea en que la niña había nacido, Santa María de Penela, perteneciente al concello de Monforte de Lemos. En busca de mejores horizontes, porque pasaban hambre. El caso de tantas otras familias españolas que emigraban en las décadas 50 y 60, dejando atrás el pueblo donde malvivían. Y Barcelona era entonces, junto a Valencia, la capital donde los varones podían encontrar trabajo en alguna fábrica, en tanto sus esposas e hijas acaso también contribuían en gran medida sirviendo en casas como criadas, o en algún oficio de modista u otros con los que ir sobreviviendo.
Julia Otero compartió aquel periodo incierto. Y luchó hasta conseguir en su sueño de triunfar en la radio. Pasó por varias emisoras locales y nacionales hasta desembocar en la televisión. A sus sesenta y cinco años puede decirse que es una de las mujeres que más éxito ha conseguido a través de las ondas o ante la pequeña pantalla. Su sonriente rostro emana complicidad con los televidentes, y por supuesto con un tono de voz que envuelve cariño, ternura y simpatía con sus oyentes. Ha vivido casi toda su vida en Barcelona, pero no olvida su nacencia o las veces que ha vuelto a veranear en sus antiguos lares, al punto que hace nueve años dispuso poner en condiciones la vieja casa de piedra de sus mayores para visitarla de vez en cuando. Si comentábamos su bonito tono de voz, uno diría que se le escapa cierto ligero acento galaico. Confiesa siempre que se siente tan gallega como catalana, dos culturas que ama.
Se casó muy enamorada de Ramón Pellicer en 1987, atractivo presentador de Televisión Española por un tiempo, adonde llegó procedente de Barcelona, donde ejerció buena parte de su profesión. Convivieron hasta su separación en 1993. Muy poco después, Julia Otero conoció al doctor Josep Martínez, que en la actualidad ejerce como jefe de urgencias domiciliarias en un hospital de la Ciudad Condal, gozando de gran prestigio. Tres años después de su relación tuvieron a su hija Candela, que eligió la profesión paterna y siempre se ha mostrado ajena a la popularidad de su madre, en el sentido de no haber querido nunca aparecer fotografiada en ningún medio. Con alguna excepción, como sucedió al ir a recoger un premio en nombre de su madre, que le entregó Gemma Nierga. Esa discreción también es compartida por su progenitor. No recuerdo haber contemplado reportajes familiares de Julia Otero, que siempre separó su vida particular de la profesional. Cuando cayó enferma de cáncer de colon en febrero de 2021 lo primero que hizo fue darlo a conocer ante los micrófonos de Onda Cero, de los que estuvo retirada casi un año, hasta que afortunadamente, recuperada de su mal, pudo en enero de 2022 reaparecer. Fueron muchísimos los radioyentes y amigos que se interesaron por el trance que hubo de soportar hasta su rehabilitación total.
Llevaba un largo tiempo sin aparecer en la pequeña pantalla a la que retornó en 2023 en el programa "Días de tele" que, a pesar de su elevado presupuesto no superó la audiencia que creían sus responsables. Y Julia Otero, sin duda algo mohína tras ciertas críticas adversas que hubo de leer sobre ese espacio, volvió a lo suyo de siempre, la radio, su medio donde ha realizado siempre magníficas entrevistas, por supuesto sin que olvidemos las también sostenidas en la "tele". El don de comunicación de Julia y su empatía con los personajes que entrevista, son virtudes profesionales que la adornan. Al concluir estas líneas, la acompañamos en el dolor por la pérdida de su madre.