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Robert de Niro invierte en hoteles de lujo: tiene dos en España y prepara otro en Madrid

El actor Robert de Niro está asociado con el prestigoso chef Nobu Matushisa en la construcción de hoteles, donde abrirá establecimiento en Madrid

El actor Robert de Niro está asociado con el prestigoso chef Nobu Matushisa en la construcción de hoteles, donde abrirá establecimiento en Madrid
HBO

Preocupación lógica en quien gana mucho dinero con sus películas, como Robert de Niro, es decidir en qué invertirlo. Acciones bancarias aparte, negocios inmobiliarios, el gran y popular actor hace ya un tiempo que decidió apostar por la construcción de hoteles junto a otros socios, y de paso, también restaurantes de cinco tenedores, conocida su pasión por la buena cocina. Y esos negocios lo han traído a España en más de una ocasión, para conocer los establecimientos que su sociedad montó en San Sebastián, Sevilla y en Marbella, al tiempo que está decidida la construcción de otro hotel en Madrid, que empezará a construirse el año próximo para ser inaugurado ya en 2026, naturalmente con la calificación de cinco estrellas. La situación, en el número 26 de la popularísima calle de Alcalá. Un edificio que perteneció a la Mutualidad de Abogados, luego pasó a ser propiedad de una empresa que pagó a cambio treinta y siete millones de euros.

La constructora estará financiada por la de la cadena hotelera Nobu, a la que pertenecen el chef japonés Nobu Matsuhisa, un productor de cine llamado Meir Teper y Robert de Niro. Poseen ya cuarenta hoteles de lujo en América, Asia y Europa.

¿De qué manera surgió esa sociedad? Robert de Niro conocía al chef nipón, y no paró hasta convencerlo en montar el negocio de marras, poco a poco, naturalmente. Se fiaba de la intuición de Nobu como experto tanto en gastronomía como en hoteles, dado lo mucho que ha viajado por el mundo. Y al cabo de unos años el negocio del trío mencionado va viento en popa a toda vela, como en el poema clásico.

Robert de Niro siente curiosidad no solamente por viajar a nuestro país como un turista más, sino que de paso vigila esos hoteles de la cadena de la que es copropietario. El pasado verano se dio una vuelta por Málaga e inspeccionó uno de ellos, en Nobu Marbella, situado en lo que se conoce como Puerto Romano Resort. Aprovechó para ir a Ronda, acompañado de su última mujer, Tiffany Chen y la hija que tienen, Gía, de un año. Reservaron una mesa en un restaurante acreditado con una estrella Michelín, disfrutando de sus ricos manjares. Le llamó la atención lo que en la cocina malagueña se conoce como molletes, un pan especial que, al alabarlo, el dueño del local le obsequió con varias unidades que el actor se llevó encantado para desayunar, dijo, al día siguiente.

De Niro cumplió el 17 de agosto último ochenta y un años, festejándolo con Tiffany y la niña por todo lo alto, porque insistimos, es buen gastrónomo y disfruta de una buena pitanza. Recordamos que, en 2022, fue invitado a participar en la campaña de Madrid Fusión, evento relacionado con la cocina de nuestra capital. Su asistencia para promocionar ese evento, fue "gratis et amore". Pero aunque no cobró nada, a cambio concertó una invitación para él y su pareja siempre que el menú lo mereciera. Y tanto. Porque los organizadores les brindaron un opíparo homenaje culinario en el hotel Ritz madrileño, con recetas preparadas nada menos que por Martín Berasategui, Joan Roca, Quique Dacosta y José Andrés, los números 1 de la cocina española.

Le preguntaron a Robert de Niro en cierta ocasión que, dada su dura infancia y adolescencia en un barrio del peligroso Bronx neoyorquino y su salto a la fama y al dinero, qué pensaba ya siendo rico. A lo que el protagonista de "Táxi Driver", asintió: "Sí, reconozco que tengo mucho dinero, que eso no lo disfruta muchísima gente, pero ¿qué puedo decir yo?"

Y es que su lejano pasado tiene un capítulo de miseria familiar que se remonta a sus antepasados, cuando sus bisabuelos llegaron a Ellis Island, la entrada de miles y miles de emigrantes italianos, de las que Robert procede. Por cierto: cuando en el registro de inmigración les instaron a esos bisabuelos a que rellenaran un formulario previo antes de permitirles acceder a tierra firme, el cabeza de familia en vez de anotar su verdadero apellido Di Niro, escribió, equivocándose, De Niro, el que con el paso del tiempo terminó acreditándolo el maravilloso actor.

Se encuentra esta leyenda del cine en buena forma, como demostró el antes citado día de su octogésimo primer aniversario cuando, a bordo de un yate saltó al mar desde nueve metros de altura. Su hija primogénita, Drena, de cincuenta y tres años, tomó con su cámara imágenes de esa "proeza".

La publicación meses atrás de sus memorias, "Sonny Boy", es un documento escrito con el mayor verismo sobre sus años adolescentes en particular cuando era carne de violencia callejera, entre pandilleros del Bronx que cometían toda clase de desaguisados, navaja en mano. La madre de Robert, contaba él mismo, lo salvó de aquel ambiente, del que podría haber salido como uno de esos gánsteres que terminó protagonizando con éxito en la pantalla. Hasta tal punto que una organización ítalo-americana lo acusó, por rodar aquellas películas, de denigrar a los italianos de bien al interpretar a tantos mafiosos.

Se ha casado dos veces, ha tenido muchas amantes, siete hijos, algunos por vientre de alquiler. Dice ser alcohólico. Padeció un cáncer de próstata que le obliga a revisiones anuales. Y es un adicto al trabajo constante, pues tiene pendiente el estreno de la película "Alto Knights" y la serie "Zero Day", que Netflix estrenará en febrero próximo. Donde interpreta a un ex – Presidente de ficción norteamericano que se ve obligado a hacer frente a una campaña de ciberataques devastadores para la nación. Aunque De Niro ha dedicado siempre su profesión al cine, no descarta la televisión, sobre todo ahora cuando a su edad es más difícil que le encarguen papeles relevantes dada su edad, en tanto en la pequeña pantalla no existen tantos acondicionamientos. Mimado por los organizadores de los premios Emmy, lo fue entre otras cuando interpretó con su natural entrega el papel del estafador Bernie Madoff.

Pertinaz crítico de Donald Trump, sus últimas declaraciones sobre el inmediato Presidente de los Estados Unidos, son éstas, que condensamos: "Me recuerda al padrino que interpreté en "Uno de los nuestros", cuando yo le decía al personaje de Ray Lotta que acabara con un enemigo de nuestra organización. Por lo mismo, Trump es un canalla, la encarnación del mal. Si tuviera la ocasión de enfrentarme en un debate con él, lo destrozaría. Lo único que sabe es insultar. Es un bastardo" (Fina manera, tras la traducción al español, de no decirle hijoputa).

Hay una cosa que me resulta muy positiva con la forma con la que afronta su popularidad. Va por la calle y no lo reconoce nadie. ¿La razón? La gente tiene de él la imagen de los personajes que interpreta. Y en el día a día, quiere ser un tipo normal, el que puede llevar a su hijita al colegio como cualquier padre de familia.

Me admira su talento en el cine. Y también su forma de ser que intuí cuando, muy cerca de él, a sólo un metro, lo contemplé, escuchando sus respuestas en una concurrida rueda de prensa cuando vino a Madrid a presentar su aclamada película "Toro salvaje", con la que obtuvo uno de los dos Óscar ganados con justicia en su importantísima carrera de actor. Toda una leyenda viva.

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