
Sorprendió Pablo Alborán a su extensa parroquia de seguidores en abril último, un mes antes de cumplir treinta y cinco años, anunciando que, cansado de una gira de dos años por España e Hispanoamérica, se tomaba un respiro, algo así como año sabático, con el fin de disfrutar unas largas vacaciones y de paso disponer de tiempo suficiente para componer nuevo repertorio musical. Y ahora, poco antes de finalizar 2024, otra vez nos ha proporcionado otra sorpresa: la de su debut como actor en una serie televisiva para la multinacional Netflix. En la que figura un joven y prometedor galán, sobre el que se asegura es el último novio del cantante malagueño. Se llama Xoán Forneas.
La carrera como cantautor de Pablo Alborán fue fulgurante a partir de 2010, apoyándose en las redes sociales, a través de las cuales fue dando a conocer sus composiciones, en tanto actuaba en algunas salas, reducidas, de Málaga, su ciudad natal. En poco tiempo, el hijo de una adinerada familia de la Costa del Sol se convirtió en un popular intérprete de románticas baladas expresadas a través de su bonita, dulce voz. Su primer disco, aparecido en 2011, dio en la diana con el tema "Solamente tú". Ventas elevadas, entrevistas al tres por dos, galas por toda España, hasta situarse entre los cantantes que más actuaban en las temporadas siguientes, compitiendo con otros colegas veteranos.
Pablo Alborán, atractivo, de aire tímido, se identificó pronto con una clientela joven, y no tan joven después, dueño de un repertorio musical propio donde contaba sus sensaciones sentimentales de un estilo muy personal. Se le agradecía esa línea que lo diferenciaba de otros intérpretes de menos originalidad.
Era lógico que apareciera en las revistas del corazón donde aseguraba no tener novia. Y eso cuando ya contaba con veintitantos años. A poco de cumplir los treinta y uno, exactamente el 17 de junio de 2020, utilizaba su cuenta de Instagram para confesar que era homosexual: "Nunca me he sentido discriminado pero busco allanar el camino para quienes sufren por ello. Trato de ser coherente, consecuente y lo más responsable posible conmigo mismo".
Añadía Pablo que en su familia siempre tuvo la precisa comprensión. Y después, cuando comenzaba su carrera musical, su casa de discos nunca le sugirió que ocultase su condición gay. El caso es que, a partir de entonces, los reporteros más aviesos trataron de localizar al supuesto amante que compartía su vida. Aventura difícil, pues el malagueño llevaba una existencia lo más discreta posible y ello dificultaba las persecuciones de que era objeto por parte de los "paparazzi".
Aquellas investigaciones periodísticas sirvieron para, al menos, sospechar de quién, o quiénes, podían ser sus parejas. Y a partir de entonces salieron impresos los nombres de esos posibles novios. El primero de ellos resultó ser el diseñador Pelayo Díaz. En un viaje fuera de España, en gira profesional, Pablo conoció a su admirado Ricky Martin. El puertorriqueño era ya un veterano del nuevo pop. Intimaron pronto y decidieron irse a la India, a meditar o a otras cosas. Acabada aquella relación, se cuenta que Alborán se ilusionó con un joven banquero, que le deparó un periodo de estabilidad amorosa durante un par de años.

Y vuelta a empezar, no sabemos si porque Pablo era muy exigente con sus parejas o eran éstas las que no lo aguantaban. El caso es que estando en México estableció una corriente amistosa y profesional con Miguel Bosé, que no pasó de ser una relación normal entre dos colegas. Lo aprovecharon algunas publicaciones para imaginar algo más profundo entre ellos. Entre medias de esos nombres hemos de incluir el de un actor apenas conocido, José de la Torre, hacia el que el cantante malagueño prodigó sus simpatías y arrumacos. Que es lo mismo que hizo con un coreógrafo italiano, Giuseppe di Bella.
Más grabaciones, hasta llegar al sexto álbum, que le depararon números 1 en las listas de éxitos y numerosos premios, entre ellos, cuarenta y tres discos de platino, y los acreditados Grammys, que ya no sabe dónde colocarlos bien en su vivienda familiar de Málaga, o el chalé propio de Boadilla del Monte, en Madrid donde reside la mayoría del tiempo si está en España.
Siguiendo el rastro de su carrera volvemos a acordarnos de su sorprendente decisión en la pasada primavera: retirarse unos meses. ¿Eso es acertado en un ídolo de la canción? Pero así lo decidió. Para no hace mucho recibir lecciones de interpretación, interesado en convertirse en actor. Con la industria cinematográfica ya tuvo su colaboración, componiendo la banda sonora de la premiada película "Palmeras en la nieve", en 2015. Pero lo que ahora le ha llevado a intervenir en la serie de televisión "Respira", que para Netflix se rueda en su segunda temporada, no sabemos si ha sido algo muy pensado o una decisión repentina a instancias de su amistad con el antes mentado joven actor gallego Xoán Forneas.
Es en las afueras de Madrid, en Tres Cantos, donde han instalado un "set" con más de mil setecientos metros cuadrados, y allí se alza el falso hospital "Joaquín Sorolla". Interiores y exteriores que después tendrán su continuación en Valencia. Pablo Alborán defiende el personaje de un médico. Conocidos actores protagonizan los capítulos previstos, entre ellos Aitana Sánchez-Gijón, Najwa Nimri, Blanca Suárez… y Xoán Forneas.
La pregunta que nos hacemos es la siguiente: ¿se conocieron antes del rodaje o bien ya comenzado éste, presunción la última que no nos convence? ¿Fue el cantante quien aceptó la propuesta de ser actor sabiendo que Xoán Forneas iba a estar en el reparto? ¿Lo impuso Pablo, aprovechando la productora la popularidad del malagueño? Lo que está claro, porque así lo han recogido las cámaras fotográficas, es que ambos se atraen y han sido vistos muy acaramelados, al margen de la ficción televisiva.
El tal Xoán es natural de Lugo, cuenta treinta y un años, cuatro menos que Pablo, trabajó de modelo, cantó en el "Metro" madrileño para conseguir algunas monedas que le permitieran ir tirando, ejerció de animador en un crucero, y como actor tuvo algunos papeles en la serie "Acacia" y en la película "Escape", de Rodrigo Cortés, protagonizada por Mario Casas.
Nos seguimos preguntando si es el amor lo que le ha llevado a debutar como actor, puede que para alternar esa faceta con la canción. Ha contratado a una agencia de actores para que se ocupe de esa nueva carrera, la misma que se ocupa de los destinos profesionales de Quim Gutiérrez, Clara Lago y Anna Castillo.
En unos días de pausa en el rodaje de "Respira", Pablo Alborán ha sido visto en Málaga durante las pasadas Navidades, asistiendo en la Catedral a un concierto y paseando por el centro de su ciudad donde, como es natural, su presencia no ha pasado inadvertida. Es uno de los artistas malagueños de mayor presencia internacional, sencillo, discreto, dotado de bonhomía. Y estupendo cantante, por supuesto.