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El día que metieron en la cárcel a Francisco

El cantante Francisco, que presenta espectáculo con la cantante Tamara, fue encarcelado en Chile

El cantante Francisco, que presenta espectáculo con la cantante Tamara, fue encarcelado en Chile
El cantante Francisco, durante su entrevista en Es la Mañana de Federico. | David Alonso Rincón

Francisco lleva cantando cuarenta y cinco años. Sesenta y seis cumplirá el próximo 5 de febrero, natural de Alcoy, paisano de quien era buen amigo suyo, Camilo Sesto. Una vida dedicada por completo a su arte, con una voz prodigiosa de tenor. Desde hace poco tiempo actúa junto a Tamara, espectáculo en el que combinan los boleros de ella y las baladas románticas de él. Aún no se ha decidido a publicar su biografía, como anunciara. De ella contaremos a continuación algunas historias como aquella que lo llevó un día a la cárcel y pasó en el calabozo veinticuatro horas, sin que tuviera culpa alguna.

Hijo de padre jiennense y madre albaceteña, el mayor de seis hermanos, quien a la muerte temprana de su progenitor con treinta y nueve años vióse obligado a arrimar el hombre y ponerse a trabajar siendo adolescente, como albañil y aprendiz de escultor. Le gustaba cantar desde niño, participó en concursos, como "Gente Joven", de TVE, utilizando entonces el seudónimo Frango, uniendo las dos sílabas de su nombre y primer apellido (Francisco González), al que renunció cuando se enteró que, en Portugal, así llaman a los pollos.

Su escalada a la popularidad partió desde su triunfo en 1981 en el Festival de la OTI con la melodía "Latino". Y desde entonces ha vivido un sinfín de éxitos, también algunas decepciones, el paso por la ópera que le costó dinero y unas experiencias amorosas a través de sus tres matrimonios.

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Francisco y su mujer, Paca Ribes

El primero de ellos fue en 1980 con Adela Palomo. Tuvieron un hijo. Matrimonio de dos personas sencillas que mucho se querían. Pero Francisco, cuando ya era un cantante conocido, muy alabado por sus excepcionales condiciones vocales y su aire de galán, perdió el rumbo de su existencia, otrora tranquila con su mujer, perdiéndose muchas veces en la vorágine nocturna, donde en más de una ocasión lo acompañaba Augusto Algueró, el ex de Carmen Sevilla, unidos ambos en sus conquistas pasionales. Época en la que Francisco fue infiel a la paciente Adela y tras seis años de unión en 1987 acabó casándose con la modelo argentina Karina Sagarra. Fue padre por segunda vez. Asumió pronto que esa segunda boda fue un error, fracaso que acabó en divorcio en 1989. Cuando conoció a Paca Ribes, su mundo cambió. Era esposa de un amigo suyo, y cuando ella se separó el alcoyano vio el campo libre para conquistarla, convirtiéndola mediante otro matrimonio civil en su mujer, a partir de 1995. Y hasta hoy, inseparables, cuando este 2025 cumplirán treinta años de casados. Ella aportó dos hijos de su anterior relación. Después de residir en Madrid y en Valencia han acabado por fijar su residencia en un ático de Altea, desde donde un atardecer, en plena pandemia, sorprendió a sus vecinos, con su vozarrón interpretando el pasacalle "Valencia", del maestro José Padilla.

Como les decíamos al comienzo del presente texto, Francisco ha sido protagonista de sucesos y anécdotas, de las que extractamos cuanto sigue. Comenzando su carrera, con veinticuatro años, viajó a Chile para promocionar uno de sus primeros discos. En Santiago, la capital, le advirtieron en su hotel que después de las ocho de la tarde procurara no salir a la calle al estar en vigor el toque de queda. Francisco desconocía el significado de ese término, decidió a la puesta de sol ir de paseo, entró en un bar, tomó una copa y al salir de regreso al hotel un par de policías lo llevaron a la comisaría. "Éste puede ser el espía que estábamos buscando". Y sin olerlo ni comerlo, Francisco acabó durmiendo en un inmundo calabozo, detenido durante casi veinticuatro horas, hasta que pudo comprobarse que no era aquel peligroso espía que perseguían. Lo chusco resultó ser que el jefe de policía había recibido una orden desde el palacio de Miraflores, residencia del general Pinochet, Presidente chileno tras su golpe de estado y suicidio de Salvador Allende. Su esposa, enterada de la presencia de Francisco en la capital chilena, admiradora de sus canciones, quería que el cantante acudiera a su residencia para escucharle interpretar "Latino". Obligado, tras ser puesto en libertad, el valenciano hubo de cumplir esa exigencia para así complacer a la primera dama.

Si aquella experiencia no la ha olvidado, lo que sigue no es tampoco moco de pavo. Encontrándose en Colombia fue contratado por quién él sólo supo que era un empresario importante para una fiesta privada. Acudió a una gran mansión, bien remunerado para actuar ante aquel personaje del que ignoraba su filiación. Cumplió con lo pactado, y el anfitrión le agradeció su presencia, acompañándole en su despedida con estas palabras: "Puedes contar conmigo si algún día tienes algún problema en mi país, que te ayudaré". Francisco abandonó aquella estancia, pensando que ese caballero tan obsequioso, para él absolutamente desconocido. Hasta que alguien le abrió los ojos: se trataba de Pablo Escobar, uno de los más peligrosos narcotraficantes, jefe del cártel de Medellín.

Le iba muy bien su carrera de intérprete de melodías románticas. Muerto su paisano Nino Bravo, al que mucho admiraba, sin duda se convirtió en su sucesor, con estilo propio, sin imitarlo, dentro de un estilo lírico. Llamó la atención del hermano de Montserrat Caballé, Carlos, mánager de la gran soprano de fama mundial. Y Francisco aceptó recibir clases de canto para debutar junto a ella en la ciudad inglesa de Birmigham el año 1992. Tan buena impresión les dejó que el valenciano abandonó por el momento sus actuaciones de pop melódico para centrarse en las operísticas. Tras unos pocos años enrolado en ese clan, y tuvo oportunidad de conocer a Pavarotti, a Plácido Domingo, José Carreras y actuar con las más grandes orquestas del género lírico en los mejores escenarios del mundo, llegó a la conclusión siguiente: había logrado un crédito importante como tenor, pero no suficiente dinero; se encontraba en difícil situación económica en su casa, para atender una serie de gastos (hipotecas, facturas de los colegios de sus hijos, etcétera) y hubo de renunciar a seguir con los Caballé para regresar a su mundo anterior, el de las canciones ligeras, con las que recuperó su protagonismo y el género que le iba a permitir obtener la correspondiente tranquilidad en sus cuentas bancarias, bastante diezmadas con su aventura en el complicado terreno del bel canto.

En ese currículo de Francisco se cuenta lo bien que lo acogió Julio Iglesias cuando lo invitó a verlo, acudió a esa cita y se encontró con que en ese lugar se encontraba Michael Jackson. Flipó al tenerlo frente a frente. Otra experiencia distinta fue al recibir una llamada de Santiago Segura, proponiéndole un papel de villano en su secuela de "Torrente", número 4. Sin tener la más mínima idea, aceptó debutar como actor, en un personaje de "malo". Con su mejor voluntad, aguantó muchas horas de rodaje, para ser una secuencia luego de apenas escasos minutos. Terminado exhausto su trabajo, preguntó al director qué le había parecido y Segura le dijo: "Malo, malo, lo has estado, como se trataba tu personaje, pero tan malo que no se podía hacerlo peor". Francisco no ha tenido desde entonces gana alguna de repetir en la gran pantalla.

La vida de un cantante, como de un actor, supone estar en la cuerda floja: unas veces no paras de cumplir contratos, otras no suena el teléfono en tu casa. De ahí que bien para ganar algún dinero y de paso también notoriedad, se apuntó a aparecer en "Supervivientes" en 2018. Nunca lo hubiera hecho de imaginar cuanto sufrió en esa otra aventura: perdió veinticinco kilos y de regreso a España hubo de recurrir a la ayuda de un psiquiatra que le libraría de los malos ratos pasados. Y no es porque las pasara canutas para hallar comida, sino que la conducta de sus compañeros, sin que la especificara, supuestamente por escenas que las parejas sostenían en la intimidad y las directrices que los concursantes recibían de los responsables del programa, no acababa de aceptarlas según sus conceptos morales. Y nunca más concurrirá en ningún otro espacio de esa naturaleza, la de los llamados "realitys".

Agradable fue el encuentro que tuvo un día con su paisana, Concha Piquer, reina de la copla. Lo llamó, invitándolo a tomar café en su domicilio del final de la Gran Vía madrileña. Durante un buen rato intercambiaron reflexiones sobre sus respectivas carreras. Cuando se despedían, ella le dio un consejo: "Si llegas a perder facultades, retírate a tiempo antes de que el público te eche". Afortunadamente, Francisco continúa en buena forma y su voz sigue siendo magnífica, como viene demostrándolo estos días en su gira junto a Tamara con el espectáculo "Únicos". Se lo contaba a Bertín Osborne en su programa de Canal Sur, donde le propuso que podrían actuar juntos en una gira. "Porque ya como nosotros dos hay pocos artistas que tengan nuestra voz", coincidieron ambos.

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