
Bárbara Rey ha recibido el año 2026 en Marbella tras unas Navidades marcadas por la ausencia de noticias de su hijo. La artista ha querido zanjar el revuelo causado por sus quejas sobre la escasa publicidad de sus memorias, asegurando que mantiene un acuerdo extraordinario con la editorial y que sus palabras fueron malinterpretadas al desconocer que estaba siendo grabada: "Ahí ha debido haber alguna cosilla. Personas que han publicado libros como Rappel o Lomana y tal han estado en la Feria del Libro, con todos los respetos, y yo no he estado. Ni en la Feria del Libro ni firmando libros en ningún sitio", aseguraba, lamentándose además de no haber visto su autobiografía ni en estaciones, ni en aeropuertos, ni en librerías", afirmaba.
Sin mencionar explícitamente las memorias del rey Juan Carlos, la murciana ha lanzado una advertencia clara a quienes han hablado de ella durante años. "Tengo muchísimas cosas que contar que no he contado", ha afirmado, reivindicando su derecho a narrar su propia historia frente a las versiones ajenas y dejando la puerta abierta a una segunda parte de su biografía.
La vedette optó por pasar la Nochevieja en soledad debido a los compromisos laborales de su hija Sofía. Lejos de grandes lujos, se permitió un capricho inconfesable para la cena: huevos fritos con patatas y morcilla de Burgos, un plato que habitualmente evita para cuidar su línea pero que disfruta enormemente.
Antes de finalizar, tuvo un gesto con Terelu Campos comiéndose un churro y envió sus mejores deseos a toda su familia, incluido Ángel Cristo. A pesar de la nula relación actual, Bárbara Rey insiste en que su única petición para este año "que toda mi familia, incluidos todos, les vaya maravillosamente bien. Que tengan mucha salud y que les vaya muy bien. Para mí, estando todo eso bien, ya estoy feliz. Y bueno, un poco más, porque gracias a Dios, he tenido mucha suerte, me va todo muy bien y para mí no pido nada, siempre pido para ellos", ha expresado.
