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Kiko Jiménez rompe su silencio tras el intento de homicidio de su padre: "Me quedé en shock"

El colaborador detalla en Telecinco la nula relación con su progenitor, encarcelado sin fianza tras el violento suceso en una armería de Linares.

El colaborador detalla en Telecinco la nula relación con su progenitor, encarcelado sin fianza tras el violento suceso en una armería de Linares.
Kiko Jiménez | Telecinco

El plató de ¡De Viernes! fue el escenario de una de las confesiones más personales y duras de Kiko Jiménez. Tras semanas de silencio y ausencia mediática, el colaborador se sentó con Santi Acosta y Beatriz Archidona para abordar la detención de su padre biológico, Fernando Martínez, acusado de un presunto homicidio en grado de tentativa tras un altercado en una armería de Linares. Con una actitud visiblemente afectada pero firme, Jiménez detalló cómo se enteró de la noticia mientras se encontraba en una gasolinera con su pareja, Sofía Suescun: "Me pongo a ver las redes sociales y de repente veo un montón de mensajes de gente de mi pueblo. Me quedé en shock", confesó, añadiendo que su reacción inmediata fue llamar a su madre, Carmina, quien tampoco estaba al tanto de los hechos en ese momento.

A lo largo de la entrevista, el joven televisivo describió el impacto de ver las imágenes del arresto, en las que su progenitor aparecía atrincherado en su domicilio antes de ser trasladado por la policía. "Tener que ver la cara de tu padre en esas condiciones, en pijama y esposado, no es plato de buen gusto", reconoció Kiko, subrayando que las imágenes le generaron una mezcla de impotencia y rechazo. Para el colaborador, este suceso no es un hecho aislado, sino la culminación de un historial problemático marcado por la inestabilidad: "Es un hombre que no está bien. No debería estar suelto, debería estar en un centro tratándose", sentenció, lamentando que no se hubieran tomado medidas preventivas para evitar que la situación llegara a tales extremos de violencia.

La conversación sirvió también para contextualizar la nula relación que mantiene con su progenitor, a quien apenas ha visto dos veces en sus treinta y tres años de vida. Jiménez recordó con amargura su primer encuentro: "La primera vez que lo vi fue con cinco años y estaba en la cárcel. Tengo el recuerdo de un refresco de cola y de verle detrás de un cristal". La segunda ocasión fue a los diecisiete años, una reunión que tampoco ayudó a forjar un vínculo: "Me contó cosas innecesarias; pasábamos por una óptica y me dijo: 'Aquí dimos un palo'". Según el relato del invitado, su padre se desentendió de él tras el divorcio y llegó incluso a cuestionar su paternidad, lo que llevó a Kiko a refugiarse en su abuelo materno, Paco, a quien considera su verdadera figura paterna y a quien dedicó unas emotivas palabras entre lágrimas: "Gracias a él soy quien soy y tengo unos valores. Espero que me cuide y no decepcionarle".

Finalmente, Kiko Jiménez quiso desmarcarse de cualquier responsabilidad sobre las acciones de su padre, denunciando el estigma que supone ser relacionado constantemente con sus antecedentes penales. "Me sabe mal porque es mi padre, pero no tengo nada que ver con él. Parece que lo haya hecho yo", protestó ante los colaboradores. La entrevista concluyó con un mensaje de protección hacia su entorno actual, especialmente hacia su madre y su abuela, las personas que, según sus palabras, han sufrido realmente las consecuencias de una vida de abandonos y conflictos.

Al cerrar este capítulo público, Jiménez dejó claro que su prioridad es mantener la estabilidad lograda junto a su familia elegida, alejándose definitivamente de la sombra de un progenitor al que hoy reconoce no poder echar de menos porque "cuando no tienes algo, no puedes extrañarlo".

Detalles del proceso judicial en Linares

La detención de Fernando Martínez, padre de Kiko Jiménez, se produjo tras un incidente de extrema gravedad en una armería de la localidad jiennense de Linares. Según el atestado policial, el hombre irrumpió en el establecimiento con un arma blanca e intentó agredir al propietario tras una discusión, lo que ha llevado al Juzgado de Instrucción número 2 de Linares a imputarle un presunto delito de homicidio en grado de tentativa y otro de atentado contra la autoridad, debido a la resistencia violenta que ofreció durante su arresto domiciliario.

Tras pasar a disposición judicial el pasado miércoles, el juez decretó para él prisión provisional, comunicada y sin fianza. Este detalle técnico es crucial, ya que el magistrado ha apreciado un evidente riesgo de reincidencia y la gravedad de las penas a las que se enfrenta, que podrían oscilar entre los cinco y diez años de cárcel. Fuentes cercanas al caso indican que la defensa intentará alegar enajenación mental o trastornos derivados de una salud psicológica deteriorada, algo que el propio Kiko dejó entrever en televisión al afirmar que su padre "es una persona que no está en sus cabales".

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